2 de abril de 2009

CANTÓ LA GALLINA

(El Gallo tentando y con la cuadrilla)

El Gallo al final salió gallina. Mucho más valiente que yo, pero no lo suficiente para ser torero. Leo en La Gaceta de los toros que Martínez Uranga tras dejar de apoderarlo le cierra las puertas y lo deja fuera de los carteles de San Isidro. Algo normal después de sus reiterados fracasos (cuatro años a dos tardes aguantándolo), pero para el chico es una tragedia, "es su única opción, su única escapatoria para salir del olvido". Pero ahora es cuando viene lo bueno, escribe Javier Lozano: "No es de recibo que a Gallo le ninguneen como lo han hecho, ni que tampoco a la hora de la negociación le tiren con las corridas de José Escolar o Cebada Gago como única posibilidad...".
Gracias al libre albedrío eso de la única opción, la única posibilidad, la única escapatoria sabemos que es un cuento. Podemos elegir, aunque a veces no queramos. Somos responsables. El Gallo también es responsable de todo lo que le está sucediendo, y por lo que se ve, no se da cuenta de que tiene elección... y la está tomando. No quiere ser torero. Él quiere ser figura y eso significa torear esas "ganaderías menos exigentes que le permitan entrar en liza con las figuras", frase extraída de una entrevista, llamada "Cara a cara con las más duras", del periódico del mismo día, unas paginas más adelante, a dos toreros por carácter: Javier Valverde y El Fundi, que nos da cuenta de la variedad de caminos que tiene Eduardo ante sí para ganarse el respeto de todos y de sí mismo o para demostrar cuanta cara tiene... y dura, además. Toda esta situación parece ser arquetípica. Vivimos en la parodia. Un verdadero Carnaval del Toro* donde todo está descoyuntado, donde todos han cambiado su puesto. El toro es débil, el torero acobardado, las figuras torean lo menos exigente, las ganaderías integras son apestadas...

El mundo al revés



(*. Todo carnaval es de carácter provisional, excepcional, anormal... El carnaval empieza, pone en pie esa entidad grotesca... y termina. Tras el carnaval, un período de penitencia y ayuno nos reincorpora a lo habitual, a lo establecido... En este caso, Toros bravos, Toreros valientes, etcétera)