20 de noviembre de 2009

CULPABLES



Recuerdo ir en calesa por Sevilla con Sciascia y su mujer, todavía estaba Franco y él no era tan famoso. Hacía calor, no, lo siguiente... entonces pidió tomarse un café en la Alameda de Hércules. A la sombra, en una mesita, permanecíamos en silencio haciendo caso de ese proverbio siciliano que dice que la mejor palabra es la que no se pronuncia cuando en la barra se montó un alboroto. Dos sevillanos discutían apasionadamente sobre Ordóñez y el Cordobés. Sciascia se mostró interesado y yo intenté hacer de traductor simultaneo, metiendo de vez en cuando algún paréntesis explicatorio sobre el tema en cuestión (mi familia paterna es de profundas raíces rondeñas. La materna, de los Bienvenida). Él reía. "España es una nación más pasional que cultural, con muchas semejanzas y desemejanzas con Italia. Las semejanzas son en lo peor. Las diferencias, en lo mejor". Después de que se intentaran pegar, fueran separados, se reconciliasen , se emborrachasen y se marchasen juntos como buenos hermanos dejando que la tranquilidad volviese al café, me desahogué taurinamente hablando con el escritor siciliano. Le expliqué la degradación que en muchos aspectos significaba el auge del Cordobés, personaje que en el fondo siempre me resultó simpático con ese aire de apache de Blueberry, y lo negro que veía el futuro apuntándole algunos culpables... El Caudillo, el primero. "Te entiendo", se encendió un cigarrillo y por medio de la nube de humo dijo: "Todos somos culpables, pero el poder es el culpable principal. Estoy más pesimista que nunca, o tan pesimista como siempre, porque no queda razón alguna para el optimismo... ni en esto, ni en las demás cosas".


(Leonardo Sciascia y su esposa, Maria Andronico, pasean por Sevilla en calesa en 1984)

16 de noviembre de 2009

MONTEVIEJO

(Entre Moraleja y Coria)
(Piedra en seco y ganado bravo: Paisaje de mi infancia)

(Un recuerdo)

"Había caido de espaldas clavandome un pequeño montón de piedras en las costillas. Resoplé quedandome tendido un rato. Le di una patada desde el suelo a la causante de mi derribo y me reincorporé. Vi que ella podía ser el comienzo de una construcción que brotaba de la tierra casi natural, aunque sinceramente no creo que pudiera tener un lugar de origen o un lugar de fin. Las piedras iban apilandose más y más, desde la gravilla por el suelo hasta un muro bien formado de más de un metro de altura. Mis pies decidieron seguir el muro como si fuera un camino, andando por encima, tan larga era su extensión que se perdía a lo lejos sobre lomas, para desaparecer hasta la arena en un brazo o erguirse hasta ser más alto que yo en otro opuesto. Iba como jugando de niño, ya no podía pisar el suelo, sólo piedras, por lo que mi camino era guiado por donde estos muros fueran más fuertes y consistentes.

Llevaba horas brincando por esos muros que se alejaban leguas incontables, ascendiendo, bajando, rodeando, bifurcándose, quebrándose, con la lenta paciencia, pero también la siempre renovada incertidumbre de una serranía cuando sentí que esa construcción había logrado entenderse por la naturaleza, entregandose a ella... Y fue mi alegría tal de encontrar esto que empecé a correr otra vez.

Agotado, con la boca sabiendome a hierro, llegué aun cercado donde estaba un toro. Este destacaba solo e imponente en el medio. Sus cuernos eran guadañas y su andar era majestuoso entre los muros. Me senté a observarlo en su plenitud. Mis ojos se abrían y abrían para no perder detalle. Fascinado. Mis manos, emocionadas, apretaban las piedras que formaban el muro que protegía al animal. Los muros de piedra en seco como en el que estaba sentado son resultado de una técnica de construcción tradicional que utiliza únicamente piedras sin ningún tipo de mortero o de aglutinante para su fijado. Es cierto que a veces utiliza tierra o pequeñas piedras para nivelar las grandes piedras pero siempre como pequeñas calas. Las piedras así ensambladas se sostienen por su propio peso. Tampoco vale la utilización de troncos, cañas u otros vegetales para sujetar las piedras. En resumen, es una técnica que aprovecha las piedras existentes en el lugar, a veces con su misma forma, a veces desbastándolas, e incluso a veces tallándolas ligeramente, para construir paisajes, para habilitar edificios, para humanizar territorios. En consecuencia, esos mismos territorios “salvajes”, empleando cosas “naturales”, se convierten en “construidos”, en “humanizados”, gracias al esfuerzo de muchas personas, a lo largo de siglos...

"Este muro es como la afición, la afición es como este muro, somos piedras..." Era la letanía que escapaba de mis labios. Me sentía parte de ese conjunto de piedras sin aglutinar, sin cohexionar, unas más grandes y otras más pequeñas, que se sostienen por su propio peso, sin apoyos de nadie ajeno, sin alivios, humanizando lo salvaje con naturaleza a través de siglos, protegiendo a ese toro como un regalo... Aguantando embites de una modernidad de ladrillo fabricado en serie, todos iguales, del mismo color, tamaño y numero de agujeros, más feos y ahogados por el cemento cohexionador...

El toro se acercó, sentí su respiración, no me moví, mi vista se aclaró y volvieron las tres dimensiones. Era el momento de volver a casa. Me puse en pie y me despedí desde el muro. Al darme la vuelta y empezar a caminar sobre las piedras volvió la letanía...

"Este muro es como la afición, la afición es como este muro, somos piedras..."".

10 de noviembre de 2009

OOOOOOOOOOOOLEEEEEE



6 de noviembre de 2009

UN AFICIONADO PARTICULAR


Recibo una llamada de teléfono a los cinco minutos de publicar el anterior post. Muy bien compañero. Es Antxón. Ese último texto lo debías de haber acompañado por el Canto de los adolescentes de Karlheinz Stockhausen. Gesang der Jünglinge. Es una obra, prosigue incansable, creada en 1955-1956, y es su creación electrónica más original, y quizá la pieza electrónica más influyente jamás compuesta. Los adolescentes en cuestión son Sadrac, Mesac y Abdénago, del libro de Daniel, a los que Nabucodonosor arroja a un horno candente por negarse a adorar a un ídolo de oro. La música se construye en estratos a partir de la voz grabada de un niño corista cantando "Preiset den Herrn!" o "¡Alabad al Señor!... blablabla, ratatatatata.... No para de hablar... Su voz se convierte en ruido de fondo y lo imagino enfrente de su piano. Un aficionado peculiar atacando la segunda sonata de Boulez. Su maestro...

Sólo me llegan frases sueltas, gritadas:

LA AFICIÓN: "NINGÚN COMPROMISO, NINGUNA CONCESIÓN, NINGUNA INDULGENCIA, NINGUNA CONTENCIÓN Y NINGÚN QUIEN"

LOS TOROS: "VIOLENTOS Y RAPIDOS"

EL TOREO: "MUY BRUTAL Y MUY SECO"

EL RITO: "DEBE SER HISTERIA Y SORTILEGIO COLECTIVO, VIOLENTAMENTE ACTUAL"


(otra manera de ver las cosas)

APREMIOS

Desde el final de Zaragoza yo y mis acolitos hemos venido reflexionando en completo silencio sobre a quien dar los premios de esta temporada ya, a Dios gracias, superada. Si ustedes recuerdan, el año pasado fueron a parar a manos del Fundi y José Escolar. Todo quedo en familia. Este año, sin embargo, hemos comprendido que la naturaleza del premio debe ser otra más acorde con la visión que tiene este blog de la situación actual del espectáculo taurino. Un completo y grotesco despropósito. Por eso nos reímos de todo y de todos dando estos Apremios:


APREMIO AL MEJOR NOVILLERO DEL AÑO:

SEBASTIAN CASTELLA


APREMIO AL BECERRO DE ORO

GANADERÍA DE NUÑEZ DEL CUVILLO


(EL PUEBLO LO HA QUERIDO ASÍ)

28 de octubre de 2009

DIFERENCIAS



(M. A. Perera)

(Encontrar las diferencias entre destorear y torear)

CODA


No puedo olvidarme de contarles el final de la opera...

En el Acto III, el Profeta Moisés recupera la confianza en sus palabras para salvar a ese su pueblo que anda adorando al becerro de oro. Entonces descarga su venganza contra todos aquellos que lo han malinterpretado. Arón muere. El pueblo no puede salvarse, no hay tierra prometida. Moisés está destinado a vagar por el desierto en compañía de sus soldados-acólitos.

"En el desierto -les dice- seréis invencibles"

(No hay tierra prometida, no habrá otra edad de oro, ¿querriamos ser invencibles en el desierto?)

27 de octubre de 2009

¡MUCHA MIERDA!

(Riveras audiovisuales)

Señores, la medalla es merecida. Aceptenlo. Este pollo es a los toros lo que Bosé a la música, lo que Coixet al cine, lo que Agatha Ruiz a la moda...
Sí señores, Francisco Rivera se merece esa medalla de mierda... Esa medalla a la MIERDA de artes que nos imponen.

Para no llorar, dejamos unas palabras del señorito casposo analfabeto que harán reir



TRAICIÓN

Escapé de los toros. Como tantos otros. Todo lo que pude. ¿Un par de semanas? Sólo "Acelerado" y los Dolores. Fin a la temporada.

Me refugié en "El ruido eterno", de Alex Ross. La historia del siglo XX a través de su música. Allí creía que podría estar a salvo, lejos de todo ese estruendo taurino, de todos esos cuentos contados por idiotas y que no significan nada...

Pero no fue posible.

Enfrente mío, como una virgen María que se presenta en una humedad de la pared, apareció Schoenberg con su cara de pocos amigos.

(Arnold Schöemberg (Viena, 13 de septiembre de 1874 – Los Ángeles, 13 de julio de 1951) fue un compositor, teórico musical, profesor, pintor, poeta e inventor de origen judío. Desde que emigró a los Estados Unidos, en 1933, cambió su apellido a Schoenberg.

Es reconocido como uno de los primeros compositores en adentrarse en la composición atonal, y especialmente por la creación de la técnica del dodecafonismo basada en series de doce notas, abriendo la puerta al posterior desarrollo del serialismo de la segunda mitad del s. XX. Además fue fundador de la Segunda Escuela de Viena)

Schoenberg era un maestro, tenía discípulos y formó una escuela. Música difícil y exigente. Se creía en posesión de la verdad y despreciaba al público. Elitista. Todo muy alemán. Cuenta Ross que tras la derrota en la primera guerra mundial y la llegada de la republica de Weimar, con Kurt Weill triunfando en los escenarios con sus espectáculos populares, Schoenberg volvió a sus raíces judías y se puso a componer la opera "Moses und Aron".

Murió antes de completarla

Escuchando el tercer acto, con los Senheiser gigantes aislándome de todo, Schoenberg apareció y Moisés empezó a gritar:

(entre paréntesis los coros que yo escuchaba)

"¡¡¡HAS TRAICIONADO A DIOS (TORO) POR LOS DIOSES (TOREROS), LA IDEA (LA LIDIA) POR LAS IMAGENES (LOS PASES), ESTE PUEBLO ELEGIDO (LA AFICIÓN) POR OTRO (LA MASA), LO EXTRAORDINARIO POR LO ORDINARIO!!!"

Y casi me cago encima

30 de septiembre de 2009

ALUMBRAR LO VALIOSO


"La cuestión es simple, de una simpleza que puede ser alentadora o desoladora: sin periodismo serio no hay democracia; sin periodismo taurino serio no hay cultura taurina.
Entiendo por cultura taurina la que favorece la manifestación de las mejores formas de talento creativo en el ruedo y el acceso a ellas del mayor número de personas capaces de disfrutarlas y juzgarlas con un criterio soberano, no manipulado por sutiles o explícitas coacciones de la ideología, del comercio o la moda. Igual que el ciudadano necesita, para ejercer su condición, un periodismo que le cuente escrupulosamente las cosas como son, no como los mangantes de la política o los amos del dinero quieren que sean, el aficionado a la tauromaquia necesita educar su criterio con informaciones rigurosas y juicios críticos no corrompidos por el colegueo o el capricho. Los intereses y las aficiones que cada cual posee han de ser alimentados; pero un buen periodismo también despertará en el lector curiosidades nuevas, abrirá campos insospechados, más gozosos todavía porque tendrán el resplandor excitante de lo nuevo. Fortalecer prejuicios, navegar con la corriente, dar más al que ya lo tiene todo, disfrazar el conformismo de disidencia, la corruptela de integridad, son vicios comunes en culturas poco ventiladas: contra ellos, no hay más antídoto que un ejercicio permanente del juicio personal alumbrado por un periodismo que ofrezca conocimiento y trasmita observación serena y crítica, curiosidad y entusiasmo.
En los periódicos hay cada vez más miedo a lo minoritario, a lo difícil, a lo que no es última moda. Pero yo veo corridas llenas de un público fervoroso y plazas de toros en los que no queda un asiento libre, y personas de cualquier edad buscan en la red faenas excelentes de la historia del toreo: minorías inmensas que piden y agradecen y no siempre reciben un periodismo volcado a la revelación de lo mejor, al gran debate informado y libre sin el cual no hay cultura democrática".
Antonio Muñoz Molina

(Hay un debate en la red sobre el periodismo taurino. Casualidades de la vida, en El País, justo esta tarde, después de cruzarme con otro de su mujer rasgándose las vestiduras por tener que convivir con nosotros los bárbaros, me he encontrado este artículo, escrito por el reconocido antitaurino Antonio Muñoz Molina, sobre el polémico asunto. Creo que la clava y puede servir de ayuda (para que luego digan que en El País no se habla de toros))


DESDE EL MINARETE








(Ganadería de Palha. Nº 668, Camarito, castaño, 592, 4/05)

Esto que voy a decir desde mi minarete sé que para muchos será un sermón de un talibán torista (así me califican). Palabras de otro siglo. Pero como aficionado fanático, no tengo otra opción que no callarme.
Porque según piensa uno, a ese sexto toro que se corrió de la ganadería de Palha, oriunda de Portugal, aunque no fue el mejor del "decepcionante" festejo acontecido el pasado domingo 27, en la plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo, situada en la calle Alcalá de la ciudad de Madrid, a ese toro, Camarito de nombre, igual que su hermano ganador de la corrida concurso celebrada en Vic Fezensac este mismo año, tras salir a la primera plaza del mundo y recibir una ovación, y dar un buen tercio de varas, cosa ya en desuso, aunque siendo un poco tardo, como su homónimo hermano, a ese toro, el matador de turno, llamado Iván Fandiño, originario de Vizcaya, en la faena de muleta, le debía haber medido los terrenos, colocándolo en suerte con dos o tres lances, lo más poderosos, artísticos y fajados que pudiese, y con la espada de matar ya en la mano, haberse volcado sobre el morrillo, pasaportándolo al otro barrio con una estocada en todos los rubios.
Entonces, cosa que no hago nunca, le hubiese pedido la oreja.

Pero no, el público y el torero pensaron que a ese toro se le podía torear como a un Domé. Fracasaron en el intento.

HOMBRE DE CAMPO


El lunes pasado murió el poeta José Antonio Muñoz Rojas. Recuerdo, hace ya treinta años, acompañando a Andrés Trapiello, que iba a verlo por primera vez a su casa, yo durante el camino intentando convencerle de que le diese una oportunidad a Chaves Nogales. Al llegar al portal me dijo que subiese con él: "Te gustará, es un hombre de campo, nada afectado...". "Bueno, subiré un rato, pero sólo un rato, que tengo cosas que hacer...". "Como tú veas...".
Nos recibió en su salón, desde donde se admiraba una panorámica sobre el Botánico madrileño. Empezaron a hablar, continuando al instante una conversación justo en el punto donde la habían dejado días atrás, parecían ajedrecistas retomando una partida. Yo me dediqué a curiosear por la inmensa biblioteca.
Alzaron un poco el tono y durante unos segundos dejé de ojear el original de "The Waste Land" que tenía entre mis manos. "¿Juan Ramón Jiménez? Yo soy machadiano". Murmullé un ¡Sí! de espaldas a ellos. Debió ser audible porque se interrumpieron un segundo. No lo vi, pero estoy seguro que Trapiello me dedicó una mirada, la sentí. Luego él continuó. "Parece usted un seguidor de un torero que lamentara no poder serlo al mismo tiempo de otro, al que admirara por igual". "Yo he paseado mucho por el campo...", pero perdí el hilo de la interesante conversación cuando en las primeras páginas del libro encontré una dedicatoria y firma del mismísimo T. S. Eliot. Estudié los trazos.
Los cinco o diez minutos que pensaba estar allí se alargaron horas buceando en libros hasta que Andrés carraspeó que nos íbamos. Salí del trance, me puse el abrigo y le di la mano al poeta. Cuando salíamos por la puerta confesó categóricamente: "No se puede ser rico y escritor al mismo tiempo". Y en sus ojos pequeños, de lebrato, brillo un sobrentendido.
Ni torero, pensé yo.