5 de mayo de 2009

EL TOREO COMO ARTE MARCIAL



También en el V&A, entre tanta horterada, tomó al asaltó mi cerebro otra pregunta: ¿Por qué no colgar un vestido de torero aquí? Como el de Morante con los Victorinos, con el capote negro de paseo que utilizó Joselito el Gallo desde la muerte de su madre en señal de respeto por su ausencia. Barroco (1620-1800) dicen a la puerta de la exposición. Aquí sigue vivo, pienso.
Salgo de la sala y entro en la dedicada a Japón. Tras una cristalera, armaduras samuráis.
"Sí, ¿por qué no un vestido de torero?"
Entonces resonó una pregunta de Pledge:
¿El toreo no sería la aportación occidental a ese patrimonio de la humanidad que son las artes marciales, con todos los valores filosóficos que esto implica?
Me quedo pensando en ello y prometo dedicarle lecturas, tiempo y esfuerzos a la cuestión.


(Aunque esos valores, ahora, se los tomen por el pito del sereno)