31 de enero de 2008

EL TORO DE FALARIS



El toro de Phalaris o Falaris, era un "ingenio" que, entre los años 1500 al 1700, no faltaba en ninguna cámara de torturas que se preciara de serlo. El aparato en cuestión era una reproducción en bronce de un toro o buey cuyo interior se encontraba hueco. Por una portezuela que tenía en un costado, se introducía al reo y debajo de la figura se encendía una gran hoguera. Literalmente, el preso era asado vivo. Además, la resonancia en el interior, hacía que los gritos salieran por la boca del toro y así parecía que era este el que mugía.



La invención de este artilugio se le atribuye a Phalaris, tirano de Agrakas, que murió en el año 554 adC. Cuenta la leyenda que enconmendó su diseño a un tal Perillos al que hizo probar el invento en sus propias carnes. En algunos modelos, les ponían tubos colocados por el interior de la garganta de la figura, para lograr mejor sonido y más realismo en el mugido. También algunos, disponían de salida de aire especial, para que el humo saliera mezclado con incienso o diferentes aromas y al parecer, era costumbre coger luego los huesos calcinados para hacerse pulseras o adornos. Se cree que Falaris murió dentro de uno de estos toros.


Los romanos también usaron el "toro de Phalaris" con bastante asiduidad, especialmente con los cristianos y varios santos fueron martirizados en él, como San Eustaquio. Posteriormente (S. XVI-XVIII) se utilizó como método de tortura, aunque realmente, entrar en un "toro de Phalaris" era, casi con seguridad, una sentencia de muerte.


(Hoy ha sido publicada la "Lista Negra de ganaderias 2008" para la plaza de Las Ventas confeccionada por la Asociación el Toro de Madrid. Se podrá estar más o menos de acuerdo con ella, pero como documento hecho "por" y "para" aficionados para mi siempre es un placer leerla. No se andan con medias tintas y el lenguaje que utilizan es de un realismo y claridad reveladores. Vamos, con la muleta planchá y la pata pá lante. Nada de barroquismos...


Y andaba yo navegando entre esa mar de términos tales cual: "mansedumbre", "falta de casta", "absolutamente invalidos", "aburrimiento asegurado", "toros de carne", "ayunos de casta y fuerza", "borreguez", "simulacros de toros bravos", "descastados", "sin trapío", "corrida de bueyes", "festejos insufribles", "muy floja", "petardo", "falta de respeto", "medio-toro", "toros engordados que rodaron como pelotas", "bastos, invalidos y descastados", "vacada al servicio de las figuras", "nobleza desesperante", "fuerzas mínimas", "su presencia deja mucho que desear", "estado lamentable", "muy mal presentados", "muy sosos y deslucidos", "feos e invalidos", "casta por los suelos", "la emoción no existe", "batacazo", "positivo por afeitado", "podridos por dentro", "novillada infumable", "sin fuerzas, ni casta, ni nada", "auténtica moruchada", "animalito aborregado", "flojisimo que no podía con su alma", "absoluto invalido", "sosísimo", "marmolillo", "descastamiento", "escándalo", "desolador", "nulo juego", "ruina total", "falta de movilidad"... Cuándo empecé a sentir que no me llegaba el aire al pecho, cómo un ahogo entre tanta catastrofe hecha palabra, que es lo que parece ser la cabaña brava, y todas ellas me hundían, pero 2 parejas de ellas más que ninguna en especial me arrastraban al fondo casi como causa de todas juntas: sangre Domecq y fábrica Domecq.


Cerré el pdf y mis vias respiratorias se abrieron. Entonces con el oxígeno me acordé de el toro de Falaris. El toro como instrumento de tortura, de martirio, de suplicio, de zozobra, de aflicción, de congoja, de pena, de tormento... En los laboratorios Domecq lo han conseguido convertir en un ser vivo y han suavizado "aparentemente" su impacto: sí un reo se ve expuesto a su visión durante más de 2 horas, su cerebro puede terminar asado).