20 de noviembre de 2009

CULPABLES



Recuerdo ir en calesa por Sevilla con Sciascia y su mujer, todavía estaba Franco y él no era tan famoso. Hacía calor, no, lo siguiente... entonces pidió tomarse un café en la Alameda de Hércules. A la sombra, en una mesita, permanecíamos en silencio haciendo caso de ese proverbio siciliano que dice que la mejor palabra es la que no se pronuncia cuando en la barra se montó un alboroto. Dos sevillanos discutían apasionadamente sobre Ordóñez y el Cordobés. Sciascia se mostró interesado y yo intenté hacer de traductor simultaneo, metiendo de vez en cuando algún paréntesis explicatorio sobre el tema en cuestión (mi familia paterna es de profundas raíces rondeñas. La materna, de los Bienvenida). Él reía. "España es una nación más pasional que cultural, con muchas semejanzas y desemejanzas con Italia. Las semejanzas son en lo peor. Las diferencias, en lo mejor". Después de que se intentaran pegar, fueran separados, se reconciliasen , se emborrachasen y se marchasen juntos como buenos hermanos dejando que la tranquilidad volviese al café, me desahogué taurinamente hablando con el escritor siciliano. Le expliqué la degradación que en muchos aspectos significaba el auge del Cordobés, personaje que en el fondo siempre me resultó simpático con ese aire de apache de Blueberry, y lo negro que veía el futuro apuntándole algunos culpables... El Caudillo, el primero. "Te entiendo", se encendió un cigarrillo y por medio de la nube de humo dijo: "Todos somos culpables, pero el poder es el culpable principal. Estoy más pesimista que nunca, o tan pesimista como siempre, porque no queda razón alguna para el optimismo... ni en esto, ni en las demás cosas".


(Leonardo Sciascia y su esposa, Maria Andronico, pasean por Sevilla en calesa en 1984)

4 comentarios:

el papa negro dijo...

LA LEY Y LA CULPA:
"Una ley, pensaba, aunque sea inicua, siempre es una forma de la razón: para lograr el fin de extrema y definitiva iniquidad, los mismos que la han querido y que la han hecho están obligados a infringirla, a violarla.
El fascismo también era eso: conculcar incluso sus propias leyes. Y el comunismo de Stalin también, o más aún.
(El caballero y la muerte...)
... Cuando ya se estaba muriendo a chorros, como el subcomisario. (Creo que se llamaba Alfieri)

Anónimo dijo...

http://rayitodeubrique.blogspot.com
ME ENCANTA TU BLOG , ESTE EL EL MIO PARA QUE LE ECHES UN VISTAZO Y ME COMENTES.
UN ABRAZO AMIGO.
RAYITO.

sol y moscas dijo...

A chorros, asi se muere la tauromaquia su Santidad, todo por conculcar sus leyes hasta la iniquidad...

Un saludo

Y un saludo a usted también rayito... y suerte...

Patricia Seijas Gundín dijo...

can't u c? tú también crees que son culpables...

y no, no me he leido el texto ni pienso, con el título tengo enough...


ponte un big love ya!