15 de febrero de 2008

ANTES DE EMPEZAR


"El más inteligente de los españoles -cuyo nombre, por desventura, no he sabido nunca-, autor de un "Arte de tocar las castañuelas", empezaba el prólogo de su tratado con esta declaración absolutamente ejemplar y memorable: "No hace ninguna falta tocar las castañuelas, pero en caso de tocarlas, más vale tocarlas bien que tocarlas mal". (...) esto dijo aquel hombre, acertando a iluminar a la vez la ética y la estética con un mismo y único resplandor de luz (...)". Rafael Sánchez Ferlosio.

Con la resignación con la que nuestro ibérico caballero de la muerte y el diablo afronta su camino encima del jamelgo, así hago yo público éste ruego a todos los profesionales del ramo antes de empezar la temporada. ¡Qué Dios reparta suerte!

5 comentarios:

kaparra dijo...

Buenos dias caballero,ajeno yo al tinglao de las castañuelas y el bien o el mal,veo el cuadro y me txana a saco. Me transmite. Y mas que vaya a picar,lo veo yo que venga de ello, y ya puestos,un Lizaso,un Zalduendo o un Perez Laborda,por soñar un poquillo.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Pues a mí el careto del pica me recuerda al de Domingo Ortega.

La condesa de Estraza

Anónimo dijo...

Señor Kaparra, nadie ha dicho que vaya ni vuelva de picar... Lea bien antes de escribir... como ve lo de las castañuelas no le es tan ajeno...

Aquí le dejo información sobre el cuadro:

"La victima de la fiesta" de Ignacio de Zuloaga (The Hispanic Society of America de Nueva York).

"La víctima de la fiesta muestra a un picador, Francisco el Segoviano, habitual modelo de Zuloaga, que agotado, cabalga en un rocín herido tras una corrida de toros. La escena se sitúa en un paisaje sombrío, al parecer, Sepúlveda, que muestra la herencia de la pintura de El Greco. Un dibujo preparatorio, titulado Rocinante, refuerza la comparación con el personaje de El Quijote. Para Unamuno, "el cuadro refleja el espíritu trágico y expresionista de su pintura".

Según explicó la nieta del pintor, su abuelo siempre recordaba que los organizadores del Salón de París de 1912 le dieron la mejor sala del edificio al ver los tres cuadros que llevó al certamen y que fueron La víctima de la fiesta, El Cristo de la Sangre y La familia del tío David. "Se notaba el silencio emocionante de la gente, impactada por los tres cuadros, que reinaba en la sala donde estaban colgados, el día de la inauguración del Salón. Las críticas de la época reflejaban también que La víctima de la fiesta era el que más sobrecogía a los espectadores que visitaban la sala. Uno de los críticos de aquella muestra dijo de esta obra que era como si Velázquez y Goya se hubiesen dado la mano en un mismo cuadro".

Dicen que cada obra de Zuloaga es como una especie de trabucazo que nos llama la atención, que golpea nuestra conciencia, pero, sin duda, La vícitma de la fiesta es más sobrecogedor que ninguno. Ninguno de los otros ocho cuadros de Ignacio Zuloaga que posee la pinacoteca vasca provoca en el visitante el mismo efecto. El cielo niegro y los ojos de esta figura solitaria sobrecogen a quienes lo contemplan, sin dejar indiferentes a nadie".

Señora Condesa, se ve que usted y yo como medio extremeños medio charros tenemos una conexión especial...
Cuando estaba preparando este post buscaba el retrato de Domingo Ortega realizado por Zuloaga (algo me lleva a relacionarlo con el maestro castañetero, será la convicción de hacer bien las cosas...) pero en la busqueda me encontré al picador y su jamelgo, dandome al instante la impresión de que en sus canas también estaba reflejada la inteligente sabiduría "del más inteligente de los españoles".

Un saludo

Sol y Moscas

el papa negro dijo...

La ética y la estética con un único resplandor: El arte , representado en toda su magnitud por Zuloaga.
La estética aislada desemboca inevitablemente en el kitsch (la negacion absoluta de la mierda, definidora de la condicion humana).
--Ver H. Broch y Kundera--
"La victima de la fiesta": Una definicion escatológica. Arte grande.

Anónimo dijo...

Su Santidad, completamente de acuerdo... la estetización la veo como algo propio de los fascismos, y el kistch como la mierda negandose a si misma (lea la columna de este domingo de Manuel Vincent como ejemplo)...

Un saludo

Sol y Moscas