26 de julio de 2007

DIARIO DE RORSCHACH, 25 Julio 2007



6toros6: en cada página, en cada poster se exhiben cuernos afeitados, ensuciando así la fiesta nacional.
Me ofrecieron toreo español y toreo francés...
... Pero no toreo puro.
El toreo puro es como La Casera en botellas de cristal...
... Ya no se fabrica.
Doy vueltas a todo esto de camino al cementerio.
Da igual, tendré respuestas pronto. Todo tiene solución.
Mientras hay vida...
... Hay esperanza.
En el cementerio las cruces blancas están ordenadas por filas como si fueran marcas de tiza trazadas con nitidez sobre una pizarra gigante.
Presento mis respetos discretamente, sin grandes ceremonias.
Juan Belmonte, nace en 1892, durante 27 años ejerce como torero, muere en 1962 y lo entierran bajo la lluvia.
¿ A esto se reduce nuestra vida ? a una vida llena de conflictos sin tiempo para tener amigos...
... De modo que cuando esta se acaba, solo nuestros enemigos nos dejan rosas.
Unas vidas repletas de violencia y que acaban de forma violenta. Pepe Hillo, Joselito, Manolete... Nosotros nunca moriremos en la cama.
No nos está permitido.
Quizás se trate de algún aspecto de nuestra personalidad. De alguna necesidad de luchar y crear que nos convierte en lo que somos.
Aunque da igual. Hacemos lo que tenemos que hacer.
Otros entierran sus cabezas entre las tetas hinchadas de la indulgencia y la satisfacción, como unos cerditos que se retuercen bajo mamá cerdita buscando refugio...
... Pero no hay refugio...
... Y el futuro se nos echa encima como si fuera un tren expreso.
Belmonte lo entendía. Se lo tomaba como si fuera un chiste, pero lo entendía. Veia las grietas de la fiesta, veía cómo los toreros puros intentaban que no se hicieran más grandes...
Contempló el verdadero rostro del siglo XX y optó por convertirse en un reflejo, en una parodia de él.
Esto me recuerda un chiste.
Un hombre va al médico. Le cuenta que está deprimido. Le dice que la vida le parece dura y cruel.
Dice que se siente muy solo en este mundo lleno de amenazas donde lo que nos espera es vago e incierto.
El doctor le responde: "el tratamiento es sencillo, el gran payaso Pagliacci se encuentra esta noche en la ciudad. Vaya a verlo. Eso le animará".
El hombre se echa a llorar.
Y dice: "pero, doctor...
... Yo soy Pagliacci".
Un buen chiste.
Todo el mundo rie.
Redoble de tambor.
Telón.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me pregunto cómo acabará el diario....quizá en la redacción del Mundo.....el Jueves.....me gusta...

el criticón dijo...

...a mi me suena que lo podría mandar a Libertad Digital... su tono mesiánico a veces me recuerda al despeciable Losantos...

Anónimo dijo...

El tono mesiánico es el de el personaje ficticio que firma el diario. Es un ejercicio de estilo.

el criticón dijo...

Quién eres que has descubierto el mediterraneo?

Anónimo dijo...

sólo contestaba al de libertad digital, hombre.

Anónimo dijo...

necesidad de comprobar:)