25 de julio de 2007

REDUCTOS DEL PASADO


Este fin de semana me tocó volar a Inglaterra. Allí me esperaba una reunión de antiguos estudiantes del Henry Compton school.
La Henry Compton es una humilde escuela que está situada en el popular barrio londinense de Fulham. Barrio lleno de negros, pakis y cockneys, donde pronto me sentí como en casa, y que había sido en el siglo XVIII una especie de Las Vegas británico lleno de putas y juego.
Aunque no me crean, en el año que cursé hice varios amigos, y entre ellos uno llamado Linford Christie, que acabó siendo campeón europeo, mundial y olímpico de los 100 metros. Ni nos habíamos visto desde que dejé Inglaterra, ni habiamos mantenido ningún contacto desde entonces, pero seguía siendo esa mole de ébano de los 70, y en cuanto nos vimos surgió un caluroso abrazo.
Hablamos un rato durante la cena, de los "good ol' days", me hizo gracia que recordara los "tacos" que le había enseñado en español. Más tarde atendió sus obligaciones de famoso. Él era el centro de toda los honores y discursos. Decenas de fotos y autografos.
Al final de la reunión se acercó, extendio la mano, cogió la mía y me preguntó que sí me gustaba el golf. Me dejó confundido, no me esperaba nada parecido. Sin darme tiempo a responder, con esa seguridad que desprende un negro de barrio que ha triunfado, me dijo que tenía un par de entradas para la última jornada del British Open en el norte de Escocia, que me fuera con él, gastos pagados, por los "good ol' days"... Empezó a caer sobre mí un río de palabras entre las que destacaban las palabras "niño", "Seve", "García", etc, etc... Le dije que sí, no había otra opción.
A mí nunca me ha gustado el golf. No lo veo por la tele. He visitado un campo una vez y no jugué. Mini-golf sí, sobre todo el del parque de Jesuitas en Salamanca, acompañando a una amiga sacando al perro y fumando algún porro que otro. Esa es mi experiencia con el golf.
De lo que hablamos e hicimos Linford y yo desde el sabado hasta el lunes por el campo de Carnoustie no diré nada, porque no viene al caso, pero si hablaré de toros. Porque por los campos de Escocia estube pensando en toros. ¡ Ay está cabecita mía !
Carnoustie está situado en la costa este de Escocia, y en gaélico significa "el lugar donde descansan los heroes", nombre torero. Sus campos son extensiones inmensas junto a la playa, medio verdes medio pardas, azotadas por viento y lluvia. Es un sitio salvaje y uno de los campos de golf más antiguos que existen. Un reducto de los viejos tiempos. Del pasado.
Detrás de Sergio García, viendole golpear desde el "tee" con un hierro protegido por una toro-funda ( ver foto ) su bola con el toro de Osborne estampado, rodeado de pijos de todo el mundo, yo seguía dandole vueltas a cuestiones como: ¿ hay que luchar contra el inoxerable progreso ?, ¿ será coincidencia que progreso venga de un termino militar ? ( del latín progressus, utilizado por Cesar para designar el avance de tropas de conquista ).
Los viejos del campo escocés se cagan en el progreso cuando se lo mezclan con golf, tartanes o whiskey. Igual que los de aquí con los toros, los trajes regionales o el jamón. Tecnologias las justas.
Allí se quejan porque doman los campos, afeitando sus "roughs" de hierba alta para que sean menos peligrosos, haciendolos más chicos para el disfrute de las figuras y los espectadores, que con la ayuda de las nuevas aleaciones en sus palos pueden conseguir puntuaciones más altas ( los puristas decían que era muy facil superar el par ( el cero ), los de la prensa que no se había llegado a dobles dígitos ( -10 ) ). También miraban con malos ojos la proliferación de ropa nike y adidas entre los jugadores, cada día más cerca de salir como un rapero en chandal que como señores... Y todo esto me sonaba de algo...
Sin tener ni idea de golf escuchaba hablar a los especialistas sobre el tremendo éxito de público y los buenísimos jugadores que había con sus técnicas depuradas. Un señor por el otro lado renegaba de la masa que campaba por allí sin respeto ni conocimiento, y de los jugadores de hoy en día: " que si tuvieran los palos de antes, en el viejo campo, no hacían naaaa...".
De vuelta en el avión, yo seguía dandole vueltas. Me había informado de lo ocurrido en Ávila y todo me parecía conectado, un proceso global en el que vendemos hasta nuestra madre, todo dentro de una corrección política, para llegar al gran público y al dinero fresco. ¿ Soy un snob ? como me dijo Linford, ¿ un romántico anacrónico ?...
La verdad es que no sé si tienen algo más en comun los toros y el golf que el llevar un par de siglos creados y enfrentarse a los avatares de la modernidad como reductos de un pasado propio de cada cultura...
Ya he dicho que no sé nada de golf...
En los toros hace tiempo que tome partido...

3 comentarios:

javier dijo...

En Ávila los hoyos se ampliaron a un diametro de 2 mts. Las bolas no paraban de entrar. Se batieron todos los records. La gente disfrutó.

Anónimo dijo...

leo el primer párrafo, se lo comento a un compañero y no sé lo cree. me lo imprimo y de camino a casa me voy a leer esta aventurita que nos cuentas.......................por cierto cómo es que te fuiste para Inglaterra?
........
en busca del toro....

el criticón dijo...

La verdad es que si en Escocia ponen los hoyos de 2 metros de diámetro, como los toros de ávila, brian wallace (braveheart) sale de la tumba y los corre a todos a gorrazos hasta el mar...