7 de julio de 2007

EL CABALLERO, LA MUERTE Y EL DIABLO - EL TORERO, LA MUERTE Y EL MIEDO

Morante es un artista melancólico porque lo dice el Papa en una excelente bula. Pero la tarde del 23 de Abril en Sevilla, cruzando La Maestranza para humillarse, silente arrastrando el capote en plena tormenta interior, me pareció un personaje trágico que caminaba a medirse con su destino.
Me recordó al grabado de Durero llamado "El caballero, la muerte y el diablo" de 1513. Éste cuadro en particular era el favorito del filósofo alemán Friederich Nietzsche, que en 1870 se lo regaló a Wagner. Más tarde también se lo regalaría a su amigo el teólogo Overbeck y a su hermana en su boda.
El caballero con su lanza, su montura hollando un craneo, cabalgando en las fauces del infierno. El torero con su capote, sus pies sobre el albero, caminando hacia la puerta de chiqueros.
En su libro "El nacimiento de la tragedia" Nietzsche habla de la estampa en estos términos:
"Aquí un hombre aislado y sin consuelo no podría elegir mejor símbolo que el caballero con la muerte y el diablo, tal como nos lo dibujó Durero, el caballero recubierto con su armadura, de dura, broncínea mirada, que emprende su camino de espanto, sin que lo desvíen sus horripilantes compañeros, y, sin embargo, desesperanzado (...) La tragedia se asienta en medio de ese desbordamiento de vida, sufrimiento y placer, en un éxtasis sublime, y escucha un canto lejano y melancólico - éste habla de las Madres del ser, cuyos nombres son: Ilusión, Voluntad, Dolor".

5 comentarios:

el papa negro dijo...

"Cuando alzaba la vista de los papeles, y sobre todo cuando apoyaba la cabeza contra el borde del alto y duro respaldo, lo veia con nitidez, en todos los detalles, en todos los signos, como si su mirada se hubiera vuelto sutil y puntiaguda y el dibujo renaciese con la misma precision y meticulosidad con que, en el año 1513, lo grabara Durero.
... El Caballero, la muerte y el diablo. Detrás, en el carton que servia de proteccion, estaban los títulos en aleman y frances (...)
Y , misteriosamente: Christ? Savonarole?... "
- Un servidor , al igual que el personaje de la novelita de Sciascia tambien tengo el maravilloso grabado. Le acompaña "la Melancolia" y en el centro un tercero que me hizo con una amiga experta en trucaje gráfico (podria haber trabajado para el PCUS de las primeras purgas por su maestria) en el que se ha suprimido al diablo y sustituido por el ángel melacólico.
Pues llegado al recodo del camino en el que se encuentra El Caballero, ¿qué tentacion pudiera proponerle?...
Ya su dura armadura le protejen del Poder, de la Fama y de la Carne.
Ya solo queda el Tiempo y su caracter melacólico (caracter=destino) que le conducen inexorable a la muerte.
La aceptacion de ese destino lo convierten en un personaje trágico.

¿ Es Morante un personaje trágico?.
No lo sé... me parece claramente melancólico pero desconozco si tiene la dolorosa lucidez de su destino . La dolorosa lucidez de la muerte.
Tengo la impresion que cuando cruza el albero maestrante para hincarse de rodillas frente a toriles... quiere "demostrar a su gente" que tiene valor para afrontar al negro toro del destino... pero no sé si lo ha asumido íntimamente, como radical decision de soledad.
( Aprovecho para felicitarle por la intensidad provocadora de sus textos). Un saludo.

el criticón dijo...

En su libro "Espejo de la tauromaquia", Michel Leiris comenta, que en su opinión, casi todo lo que dice Nietzsche en el "Nacimiento de la tragedia" sobre esta, puede aplicarse al arte de los toros.
Nietzsche quería, a traves de sus textos sobre los griegos, introducir su concepción del arte (lo apolíneo y lo dionisiáco), la vida, la música, y lo que le viniera en gana.
Y la verdad es que si te pones a leerlo en plan taurino, puedes llegar a pensar que a Nietzsche no le hubiera disgustado una buena corrida.
De esta forma llegamos a Morante, que aparece en el lugar de representación. Sale a escena, saluda y es aplaudido. Continua su actuación y fracasa ante la acusación de cobardia por parte del coro. Entonces estamos ante el momento de superación que marcara su destino en la obra. Enfundado con la armadura dorada, cruza el escenario, con sus demonios internos, a donde reina la bestia, en un duelo a muerte.
Esta estampa me llevo a otra, la de Durero. No creo que Morante sea un personaje trágico, pero el momento si tuvo sus reminiscencias. La verdad es que para ser una obra trágica le falto la muerte de nuestro héroe, gracias a Dios no se dió.
Entiendo que algunos lo verán como algo teatral, y que para personaje trágico Rafaelillo (grande), pero a veces, como dice Felipe Benitez Reyes, no es más valiente quien menos miedo tiene.
Un saludo y muchas gracias por tu comentario. Siempre es un placer leerte.

el papa negro dijo...

..."Esta estampa me llevo a otra, la de Durero. No creo que Morante sea un personaje trágico, pero el momento si tuvo sus reminiscencias. La verdad es que para ser una obra trágica le falto la muerte de nuestro héroe, gracias a Dios no se dió."

- Algunos lo vimos como la necesidad de rescatar "el narcisismo". La intencion de que el espejo (La Maestranza y su público) le reafirmaran su fidelidad y una imagen dolorosamente perdida.
El narcisismo culturalmente tan presente en todas las manifestaciones sevillanas.
"La tierra de Maria Santísima"...sin ir mas lejos.

el criticón dijo...

En el diccionario de la RAE se define narcisismo como: "Manía propia del narciso.2.Por ext., excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras."
Los sevillanos y andaluces en general son bastante complacientes consigo mismos, como siempre nos recuerda el maestro Sánchez Ferlosio. Pero si no lo fueran, serían sevillanos de Helsinki o andaluces de Noruega. Muchas de las cosas buenas de allí son causa de este quererse a uno mismo de forma tan barroca.
Por otra parte, Morante es pura sevillanía con lo bueno y lo malo. Pero como artista melancólico que és y reconozco desde que leí tu articulo, no creo creo se engañe con un bano enamoramiento de si mismo.
Siempre es un placer leerle. Un saludo...

el criticón dijo...

perdone las faltas...las prisas no son buenas consejeras...
un saludo...