2 de abril de 2008

LALIBELA





Hay mucho ruido. Ruido que lo acapara todo. Ruido desde Sevilla y ruido desde Madrid. Ruido en la calle. ¿Ruido virtual desde la red? Eso ya pasó, de virtual nada, ruido real que hace rechinar los dientes.

Después de la Resurrección me encierro en casa, apago el ordenador y la tele, descuelgo el teléfono, bajo las persianas y subo la música, mi oído y mi vista off. Me tumbo en la cama, subo la calefacción y empiezo a sudar, mi tacto off. Enciendo incienso pakistaní de talego gramo, mi gusto y mi olfato off. Dios, qué paz. Me siento como Johnny en "Johnny cogió su fusil" pero porque me da la gana estar así, todo el tiempo y paz que yo quiera para intentar pensar...

Con lo de la semana santa decido abandonarme a la música sacra de John Coltrane. Pasan los días uno tras otro. De vez en cuando no aguanto el mono y enciendo alguna pantalla, algún chute, dosis mínimas, de alguna mierda previamente seleccionada. Siempre sin volumen. Así veo al Fundi. "Straight, no chaser", el disco de Thelonious Monk, suena tras la faena y no parará de hacerlo durante días. “Straight, no chaser” es una frase hecha que se usa para describir ese trago de una bebida potente que no se suaviza con otro posterior (chaser) de menor graduación. Eso me gustaría gritar en la plaza: "Nada de "chasers" después de esto". Gritos de beodo, pensarían. Casi salgo a la ventana pero me paro, demasiado pronto, el ruido sigue ahí fuera. El día siguiente me lo confirma con los caballitos. De "Locomotive" con Fundi paso con estos a "I didn't know about you (take 4)". Tras apagar el televisor mi estado de ánimo vuelve a decaer. No quiero salir de mi enclaustramiento. Que asco de espectáculo, en él veo todas las cosas nefastas en las que podría acabar el arte del toreo a pie. Duermo.

Los días siguientes los espero inquieto como el piano del tema que comparte título con el disco. Cuadris y Cebadas. Acabo con migrañas. Echo un ojo a la red. Peor que un concierto de Merzbow. Los dos días tomo drogas de farmacia hasta perder el conocimiento.

Hoy me levanto y el ruido ya sale hasta del ordenador apagado. Pongo a todo volumen "A love supreme" para luchar contra ello. Ya no sé sí lo estoy imaginando yo, sí lo provoco yo. ¿De dónde viene? Mucho de Madrid y Sevilla, esos dos templos son ahora fuentes de ruido constante. Son como el Vaticano, de lugar de oración han pasado a ser lugar de intrigas, cuchicheos en corro, puñalas traperas y olor a alcantarilla. Con sus élites, sus mercaderes, sus fanáticos, sus borregos, perdón, quería decir corderos, y sus asalariados. Y es que si las observas detenidamente son eso, dos grandes catedrales de esta religión, como Roma y Bizancio, separadas esta vez por Despeñaperros, y por consiguiente, dos centros de poder. No iré más allá y no intentaré profundizar en esta comparación, sobre todo cuando Las Ventas, con ese estilo neomudejar, a veces me recuerda más a La Meca, y ahora, con la vuelta del Mesías tras la hégira, más todavía.

Enciendo otra piedra de incienso, apago todo, vuelvo a la paz, la música de Coltrane es capaz de curar heridas. Cierro los ojos y me lleva a África. Lejos de todo esto. Un amor supremo fue concebido por Coltrane como un disco espiritual, representativo de una búsqueda personal de pureza. Es una suite y está dividida en cuatro partes: Acknowledgement (confesión), Resolution (resolución), Pursuance (búsqueda) y Psalm (salmo). Todo muy religioso. A lo mejor por eso, cuando empezó a sonar Steve Reid y su Lions of Juda, no pude dejar de pensar en Etiopía, en Lalibela. Y la paz que me invadió borró todos los ruidos y me hizo ver las cosas un poco más claras.

Lalibela es una ciudad monástica del norte de Etiopía, la segunda ciudad santa del país, después de Aksum; es un importante centro de peregrinación. Lalibela significa "las abejas reconocen su soberanía", y es que al nacer el rey que le dio nombre, su madre creyó ver una muestra de sumisión en la nube de abejas que lo rodearon. Hoy, el lugar es destino santo de peregrinaje para casi la mitad de los etíopes, practicantes del cristianismo copto. Lalibela, antiguamente llamada Roha, fue la capital de la dinastía Zagüe. Recibió su nombre actual del rey Gebra Maskal Lalibela (1172-1212), canonizado por la Iglesia etíope, que quiso construir en la ciudad una nueva Jerusalén en respuesta a la conquista de Tierra Santa por los musulmanes; muchos de sus edificios históricos tomaron su nombre de edificios en aquella ciudad. Las iglesias talladas en la roca son un conjunto de iglesias rupestres excavadas en la roca basáltica rojiza de las colinas de la ciudad. Cuatro de las iglesias son exentas; las demás están unidas a la roca madre.

Las iglesias de Lalibela se distribuyen en dos grupos principales, separados por el canal de Yordanos, que representa el río Jordán, pero comunicadas entre sí por túneles, pasadizos y trincheras. El lugar fue concebido para que su topografía correspondiera a una representación simbólica de Tierra Santa. Una cruz monolítica marca el punto de partida del recorrido efectuado por los peregrinos.

Al norte se encuentran las iglesias de Biet Medhani Alem (Casa del Salvador del Mundo), Biet Mariam (Casa de María), Biet Mascal (Casa de la Cruz), Biet Denagel (Casa de las Vírgenes Mártires) y Biet Golgotha Mikael; al sudeste, Biet Amanuel (Casa de Emmanuel), Biet Mercoreos, Biet Abba Libanos, Biet Gabriel Rafael (Casa de Gabriel y Rafael) y Biet Lehem. Separada de las demás, al oeste, se encuentra Biet Ghiorgis (Casa de San Jorge), la mejor conservada.













No digo que todo sea perfecto en Lalibela, pero allí se siente uno como en un viaje al pasado, con muchas de las ventajas que esto conlleva para la supervivencia de ciertos ritos (creo que empiezan a ver por donde van los tiros). Caminando por esos túneles, angostos, duros, sin pulir, bastos... Nada que ver con San Pedro y su culturismo de mármol... Entrando en sus humildes interiores, escuchando sus cánticos sinceros, su estrecha conexión con su creencia... Sinceramente, en una pequeña iglesia de Etiopia, al entrar la luz por una de sus escuetas ventanas en forma de cruz, me pareció en ese momento que ninguna vidriera gótica podría alcanzar esa belleza. Esas paredes talladas a la roca me parecieron más admirables que esas inmensas columnatas romanas. Me parecieron más sólidas. Hechas para durar para siempre.

Así veo yo algunas ferias de toros, como estas iglesias cavadas en piedra, unidas a la roca madre. Pequeñas, humildes, sinceras, integras, ortodoxas. Ya me pueden hablar a mí de José Tomás en Las Ventas y todos los mangoneos, trapicheos y politiqueos que hacen que el clima de paranoia que cunde en el mundo del toro llegue a extremos insospechados, ya me pueden hablar a mi los de la tele, la prensa y los blogs... Yo me quedo con el mano a mano en Ceret de Esplá y el Fundi con toros de Escolar Gil, me quedo con la feria de Vic Fezensac, con el intento de llevar los Fernando Pereira Palha a Cenicientos el próximo año, con pueblos como Alés y Beaucaire que apuestan por el toro, con las novilladas santacolomeñas de Parentis, con la vuelta al toro de Mont de Marsan, el intento de Azpeitia... Hablo de esas pequeñas plazas donde al final se intenta cumplir el significado del nombre de Lalibela; "las abejas reconocen su soberanía", es decir, la propia, la de las abejas (el aficionado), por lo tanto son soberanas (ejercen o poseen la autoridad suprema e independiente), o como mucho reconocen "su soberanía"... La del toro.





(Aviso para peregrinos: Con estas ferias no hay tv que valga, hay que coger la mochila y echarse al monte en la burra, como un Jünger taurino)

24 de marzo de 2008

EN LOS HUESOS


Así salió a saludar ayer la Tauromaquia tras los sextos toros de Madrid, Sevilla y Málaga. De ella casi solo quedan sus huesos y una fina capa de piel hecha jirones. Está en las últimas.

(Señora Condesa de Estraza, esta es la poética de los huesos que se me ocurre tras el Domingo de Resurrección (de todo menos de la fiesta). La cosa está canina)

20 de marzo de 2008

AUTOPSIA


Hoy me he cruzado con una autopsia. Una autopsia taurina. Una autopsia llevada a cabo por un aficionado sobre una faena. Los resultados de ésta, tras la disección, concluyen que la faena está infectada por el virus del destoreo que invade las plazas como una plaga. Plaga extendida por algunos toreros contagiados. A los pobres enfermos se les recomienda leer a Domingo Ortega como antidoto. El poder mágico de la palabra.

(Arriba les dejo el enlace y aprovecho para colgar, buscando la excusa más pedestre, algunas fotos de las esculturas de cera sobre estudios anatómicos que se exponen en el Museo de Historia Natural de Florencia... Y es que, como me dijo un sabio una vez: "Debajo de la belleza de la Venus de Botticelli está la belleza de la Venus desventrada de La Specola").


18 de marzo de 2008

COINCIDENCIA


Hace ¿semanas? ¿meses? escribía sobre Haneke y los toros. Hoy me encuentro estás 2 fotos en la sección de cultura del díario El País. Una frente a otra. 5 noticias en las 2 páginas. La entrevista a Haneke, una editorial del crítico músical Diego Manrique sobre los artistas exitosos que se meten a "comprometidos", 2 crónicas de corridas de toros en Valencia y Madrid respectivamente, y una columna sobre Bach, Messiaen y Cuenca. Me quedo con las 3 primeras y sus titulares. Haneke: "No se puede inventar nada peor que la realidad". Manrique: "Feria de figurantes", "Los artistas triunfadores son despistados e ignorantes de la realidad". Feria de Fallas: "Lo que mal empieza mal acaba". Se empiezan a mezclar las palabras en mi cabeza poco a poco. Creo poder sacar un hilo que muestre algún sentido oculto de todo esto. ¿Un mensaje al incosciente por parte de Prisa? ¿debo irme ya a dormir? "Un atisbo de primavera", hablan de Las Ventas ayer, escrito por Alberto Urrutia ¿Caligari? ¿Caminos de Cuenca? ¿está todo entrelazado? "Bach, instaurador del gran cánon de la emoción y el intelecto". "Los filmes de Haneke dificilmente dejan al espectador indiferente". "El video revela la degradación general de creatividad, resulta anonadante en su vacuidad". "El resto de la corrida pasó de puntillas por el caballo". "El ganado de Los Recitales era grandón y no muy rematado, pero embistió y no se cayó más de la cuenta".
Las frases son moscas a las que intento atar por el rabo para ver si así surge un destello soleado que me ilumine...
A lo mejor es porque soy un esceptico en todo por lo que me gustan tanto los toros. En ellos, en comparación con otros muchos campos del saber, a pesar de la enorme cantidad de dudas que luego me puedan generar, me siento seguro. Será por la educación que recibí ("Lee a Vidal, niño") pero creo firmemente en, como los llamaba el maestro, "Los Sagrados Cánones de la Tauromaquia", guardados, preservados y transmitidos con extremo celo por los aficionados cabales. Por eso, a riesgo de repetirme, concluyo diciendo que lo que entresaco de las noticias anteriores es que las ferias están llenas de toreros "triunfadores" (llamados así porque venden más entradas que los demás, no por otra cosa) que parecen estar para figurar e ignoran y no afrontan la realidad del toro (bravo, que va al caballo y que no se cae), que no dejaría a nadie indiferente, sino la de su simulacro, consiguiendo de esta forma faenas anonadantes por su vacuidad y que revelan la degradación general de la creatividad tanto dentro como fuera de las plazas.

17 de marzo de 2008

EJECUTIVOS


Actualmente están todos, cualesquiera trabajadores o ciudadanos, a punto de integrarse en la condición de ejecutivo. Tambien los toreros.
Se me dirá que exagero, que todavía están fuera de esto. Los toreros como productores de bienes, ¿cómo va la producción de cosas tan palpables como las verónicas o los naturales a reducirse a un modelo burocrático? Y, bueno, puede que exagere un poco, pero en el sentido que exagera el progreso mismo del sistema al aspirar al ideal de su perfección, y el caso es que ahí tienen realizado o realizándose el milagro por el que también el diestro se recicla y configura en la traza y función del ejecutivo; un milagro al fin bastante simple: en la medida que el dinero se hace cada vez más abstracto y sublime y se vuelve puro tiempo, en la misma las cosas todas se vuelven formas o representantes de tal dinero, y en la misma entonces el vuelo de un capote y una estocada hasta la bola son ya meros pretextos materiales para el ideal: pues en verdad lo único que se produce es producción, esto es, números de dinero ideal y abstracto; y cuando la empresa le paga al torero en bonos de consumo de los mismo que produce, a saber, tiempo vacío, o cuando la banca le anticipa el pago de la faena futura a la figura, de modo que en las plazas de toros lo que está creciendo y engordando no es otra cosa que títulos de crédito bancario, aparece ya bastante claro que la plaza y el albero son también modalidades de oficina, que los trabajos de los coletudos (no digamos los de los subalternos, picadores, mozos, monosabios... ) son meras variantes de trabajo de funcionario, destinadas a asegurar el futuro, esto es, el hacer lo que está hecho; y consiguientemente los toreros deberán avergonzarse ellos mismos de lo distinto de su condición, para honra, a diversas siglas y escalones de la única función de ejecutivo. (Más Agustín Garcia Calvo).

14 de marzo de 2008

TERMINANDO RELACIONES




Another Way to End a Relationship

If you can't pull it up
By roots,

Take it out
Of the sun, stop

Watering it



[Traducción de Héctor Contreras y Carmen Julia Holguín:]

Otra forma de terminar una relación

Si no puedes arrancarlo
de raíz,

quítalo
del sol, deja

de regarlo



.

(Así, como nos describe este poema de Demetria Martinez, siento yo que trata esta sociedad española de progreso a la fiesta de los toros; con la que mantuvo durante tanto tiempo una relación tan estrecha)

10 de marzo de 2008

INFIERNOS













Hacia 1972 Italo Calvino sostenía que ya vivimos en el infierno. Para Calvino había dos formas de no sufrirlo; una es fácil y consiste en aceptarlo e integrarse en él hasta dejar de verlo; la otra es difícil y consiste en averiguar, a base de esfuerzo y de atención, quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, "y hacer que dure, y dejarle espacio". Ustedes me dirán si Céret, junto a otra serie de localidades, no se está convirtiendo en uno de estos no-infiernos que nos dice el escritor italiano. Por eso le dedico todo este espacio con fotos de las caras de algunos de los santos que protagonizaran su feria del 12 al 14 de Julio convirtiendola en un cielo para los aficionados.


(Toros de Hernández Pla (1), Prieto de la Cal (2) y Escolar Gil (4), novillo de Bucaré (3) )

7 de marzo de 2008

DECORATIVOS


En los reportajes fotográficos de ciertas ferias sorprende ver, entre una mayoría de toreros pijoteros y bujarrones, una continua presencia de toros afeitados y babeantes, animales del espectáculo. No es necesario ser muy aficionado para sentir lo denigrante del papel. Completamente decorativo. "Señores ganaderos, no se dejen ustedes invitar a corridas decorativas", sería una buena consigna de aficionado; pero, ¡ay!, darse a conocer a todo el mundo, hacerse ver por todas partes, no dejarse olvidar ni un solo día, al precio de la propia dignidad, es la inhumana ley del éxito social, del triunfo público. ¡Conmigo tendrían que venir con semejante género de invitaciones, si fuese yo un ganadero y no la imagen viva de lo inutil! "¡ De toro decorativo, sería mi respuesta, se va a sacar a lidiar usted a su puta madre!".

5 de marzo de 2008

SOMOS PIEDRAS



Estaba sentado escuchando la tierra y observando a las abejas hacer miel en la calavera de un león cuando note que se me estaban durmiendo las penas. Me puse de pie y otee el horizonte. Detrás de las montañas de ripios de todo tipo que forman el vertedero se asomaba la ciudad. Más basura con sus marrones costra y sus grises grises. Respirando bajo sus humos como una pustula encima de la tierra. Me puse en camino, debía cruzarla aunque en verdad mis pasos no tuvieran fijado un recorrido después. En lo que me pareció poco tiempo ya me estaba adentrando en sus márgenes con sus marginales personas, animales y casas. El sol estaba poniendose en todo lo alto y brillaba sin nubes aunque soplaba viento frío cuando pasé por el centro. Delante del edificio del Banco de España, con su monumentalidad expresada en columnas, y rodeado por la sede de la caja local, construida con piedra local, y por otro banco de la zona con unas oficinas más modernas pero menos llamativas, en un pequeña plaza con unos pequeños jardines y una fuente en el medio, se situaba la carpa del Partido Popular. Pequeña, blanca, barata, ladrando esloganes desde su oscuro interior hacia esas construcciones que en comparación suya resaltaban por su potencia arquitectónica, no pudo dejar de parecerme la caseta del perro que vigila la finca de su amo. En otra placita, donde está situado el teatro local, uno se encuentra con la tienda barata de los socialistas. No me vino ningun conexión ante esta visión. Nada. Socialistas, cultura... Nada...

En esta nada abandoné la ciudad. No paraba de caminar. Quería salir de allí, salir de las carreteras, salir de los paisajes; entrar en el campo. Anduve lo que siguió del día y gran parte de la noche. Ya entre matas, jaras, retamas. A ciegas y compulsivamente. Una melodía salía de mis adentros y me empujaba entre batacazos, tropezones y arañazos más allá. Hasta una planicie. Allí, agotado, cuando todo parecia llano y negro, infinito, me arrodillé y me dejé vencer por el sueño.

Cuando abrí los ojos la tierra vomitaba fuego. Me encontré en posición fetal, abrazado a las rodillas. Por algunos agujeros en frente mio se alzaban lenguas abrasadoras. Geiseres enanos de llamas que subía y bajaban como si estallaran pompas debajo del campo. Estaban cerca y yo las veia desde el suelo, parecían enormes, expandiendose a su alrededor nubes negras bíblicas y polvo ceniciento que se venía a posar en mi piel, mi pelo, mis ojos, mi nariz, ¿mi alma?. El infierno en la tierra.

De repente vi hombres entre todo aquello, aunque no lo parecían. Vestían trajes plateados de plástico. Un plata sucio, como mezclado con hormigón. Se movían lentamente. Colocaban unas tuberías negras y amarillo fosforíto en determinados agujeros que iban cavando. Levantaban el dedo haciendo "ok" a algo lejano que ellos con sus gafas, pero yo no, conseguían ver. Entonces, como aspersores de fuego, regaban muerte. Nada a mi alrededor parecía humano. Más tarde me dijeron que era para eliminar la plaga de topillos. ¿Hay algo más humano que eso? Salí corriendo, escapando, de la humanidad...

Había saltado una valla y me había adentrado en una finca, era dehesa y los tonos verdes se presentaban. Todo lo veía plano todavía. Como si mis ojos fueran televisores. Debajo de una encina arriba de una colina me paré a comer algo. De un bolsillo de la desgastada americana saqué una bola de papel de periódico. En su interior un currusco de pan de pueblo y jamón Joselito que cumplieron su función, provocandome una placentera siesta a la sombra con el canto de los pajarillos... Puede sonar bucólico hasta el vómito, pero así fue.

Frotandolos para quitarme las legañas caí en la cuenta de que seguía siendo todo bidimensional, simulacro y apariencia para mis ojos. La sed, sin embargo, se volvía más realidad cada segundo que pasaba, lo que hizo que decidiera ponerme a buscar agua inmediatamente.

El paisaje se había vuelto torvo tras saltar un muro de ladrillos naranjas, iguales y aburridos. Los colores eran pardos, era una dehesa diferente, nueva para mí. Muchos cuervos se posaban en ramas desnudas de vida y sacaban los ojos a galgos colgados. La hierba tenía base negra y punta rojiza, y en bastantes partes desaparecía para dar paso a secarrales amarillentos y charcas pestilentes donde flotaban tencas muertas e infladas como vejigas. Soplaba el viento molestamente haciendo que me tapara los oidos. Era un lloro histérico. En su melodía diabólica se escondía un mugído primitivo y un chirrido mecánico. No se como pude pero fui directo a él buscandolo. Tras una cuesta arriba, doblando un recodo, se escondía uno de los primeros horrores que vine a contemplar en aquel averno. Unos cuantos gañanes le andaban realizando el afeitado a un pobre toro. Sus caras eran caricaturescas y malignas, rasgos grotescos y fealdad interior exteriorizada plenamente. La cabeza del toro asomaba mocho, de su boca caía una baba espesa y blanca, ojos vacios de entendimiento rodeados de moscas. Uno de los torturadores, con una radial, había limado completamente el cuerno y seguía con la carne. Gotas de sangre saltaban espantando moscas entre risas tan humanas que me provocarón el vomito por cercanía. A veces sentirse uno con todos, sentir ese vínculo tan próximo, puede ser nauseabundo. Otro, que estaba sentado ante una hoguera dandome la espalda, se puso en pie sujetando una cacerola bastante grande con un liquído espeso y blanquecino que hervía en su interior. Silicona. Cuando se situó junto al toro, empezó a verterlo en las heridas, el toro berreaba sin decir nada y los pequeños ojos del bestía eran terrorificos porque mostraban la indiferencia del oficinista que hace su trabajo, o incluso peor, hasta la auto satisfacción de la tarea bien hecha. Apreté los puños y di media vuelta.

Alejandome sólo hacía que cruzarme horrores, como unas enormes hogueras de cuernos situadas en el centro de un valle a ambos lados de un camino que lo cruzaba de norte a sur. El olor era indescriptible y tuve que taparme la cara con la americana rodeando mi cabeza. ¿Era el humo o mis ojos ya no podían parar de llorar? Más adelante, cinco minutos después andando a tientas, tropecé con un aborto de una vaca, la cría estaba envuelta por la placenta que se mantenía a una temperatura tibia. Al levantar el rostro, justo otra vaca estaba pariendo, rompió aguas derramando un liquido asqueroso y el cadaver neo nato se desparramó por los suelos. Era un cadaver mínimo. Pero, ¿era todavía cadaver? dentro de la placenta algo se movía. Era más pegajosa de lo normal, la corté con la navaja. En su interior había gatos, me miraban y decían "miau, miau"... ¿Pero que es esta locura? ¿Vacas pariendo gatitos?

Unos focos me iluminaron, eran los de un primer jeep seguido de otros tres, venían a bastante velocidad, derrapando por el barro. Aparcaron a escasos metros mios y de los fetos. Se bajarón señoritos engominados entre carcajadas como si yo fuera invisible para ellos. Con sus botellas y sus cigarros, sus colonias y sus ropas. Al fondo, debajo de unos árboles, había unas mesas rodeadas de sirvientes. Sentados a la mesa eran todavía más despreciables. Los camareros cogieron un feto y lo pusieron encima de una bandeja. Los señoritos se abalanzaron para devorarlo crudo. Fue tanta la repulsión que me provocarón con sus sonrisas ensangrentadas, su gula, su avaricia, sus comentarios estupidos, que mis pies empezaron a retroceder, y a retroceder, y a retroceder... Entonces me di con la piedra...

Había caido de espaldas clavandome un pequeño montón de piedras en las costillas. Resoplé quedandome tendido un rato. Le di una patada desde el suelo a la causante de mi derribo y me reincorporé. Vi que ella podía ser el comienzo de una construcción que brotaba de la tierra casi natural, aunque sinceramente no creo que pudiera tener un lugar de origen o un lugar de fin. Las piedras iban apilandose más y más, desde la gravilla por el suelo hasta un muro bien formado de más de un metro de altura. Mis pies decidieron seguir el muro como si fuera un camino, andando por encima, tan larga era su extensión que se perdía a lo lejos sobre lomas, para desaparecer hasta la arena en un brazo o erguirse hasta ser más alto que yo en otro opuesto. Iba como jugando de niño, ya no podía pisar el suelo, sólo piedras, por lo que mi camino era guiado por donde estos muros fueran más fuertes y consistentes.

Llevaba horas brincando por esos muros que se alejaban leguas incontables, ascendiendo, bajando, rodeando, bifurcándose, quebrándose, con la lenta paciencia, pero también la siempre renovada incertidumbre de una serranía cuando sentí que esa construcción había logrado entenderse por la naturaleza, entregandose a ella... Y fue mi alegría tal de encontrar esto que empecé a correr otra vez.

Agotado, con la boca sabiendome a hierro, llegué aun cercado donde estaba un toro. Este destacaba solo e imponente en el medio. Sus cuernos eran guadañas y su andar era majestuoso entre los muros. Me senté a observarlo en su plenitud. Mis ojos se abrían y abrían para no perder detalle. Fascinado. Mis manos, emocionadas, apretaban las piedras que formaban el muro que protegía al animal. Los muros de piedra en seco como en el que estaba sentado son resultado de una técnica de construcción tradicional que utiliza únicamente piedras sin ningún tipo de mortero o de aglutinante para su fijado. Es cierto que a veces utiliza tierra o pequeñas piedras para nivelar las grandes piedras pero siempre como pequeñas calas. Las piedras así ensambladas se sostienen por su propio peso. Tampoco vale la utilización de troncos, cañas u otros vegetales para sujetar las piedras. En resumen, es una técnica que aprovecha las piedras existentes en el lugar, a veces con su misma forma, a veces desbastándolas, e incluso a veces tallándolas ligeramente, para construir paisajes, para habilitar edificios, para humanizar territorios. En consecuencia, esos mismos territorios “salvajes”, empleando cosas “naturales”, se convierten en “construidos”, en “humanizados”, gracias al esfuerzo de muchas personas, a lo largo de siglos...

"Este muro es como la afición, la afición es como este muro, somos piedras..." Era la letanía que escapaba de mis labios. Me sentía parte de ese conjunto de piedras sin aglutinar, sin cohexionar, unas más grandes y otras más pequeñas, que se sostienen por su propio peso, sin apoyos de nadie ajeno, sin alivios, humanizando lo salvaje con naturaleza a través de siglos, protegiendo a ese toro como un regalo... Aguantando embites de una modernidad de ladrillo fabricado en serie, todos iguales, del mismo color, tamaño y numero de agujeros, más feos y ahogados por el cemento cohexionador...

El toro se acercó, sentí su respiración, no me moví, mi vista se aclaró y volvieron las tres dimensiones. Era el momento de volver a casa. Me puse en pie y me despedí desde el muro. Al darme la vuelta y empezar a caminar sobre las piedras volvió la letanía...

"Este muro es como la afición, la afición es como este muro, somos piedras..."

26 de febrero de 2008

DESAPARICIONES




"La desaparición de Cesar Rincón de los ruedos podría incluso parecer, más allá de las visicitudes personales, como símbolo de la desaparición de una sensibilidad, una atmosfera social y un sistema de valores"


25 de febrero de 2008

PATHOS



Parece ser que todo lo bueno de España nos lo van a acabar guardando en Francia. Antonio Saura, que tengo que aceptar que es una de mis debilidades, es homeneajeado por el museo Les Abattoirs de Toulouse con cinco exposiciones a lo largo de éste año, decimo aniversario de la muerte del artista. La primera de ellas será Tauromaquia que es un conjunto de 46 fotografias de Jean Bescós y 34 pinturas (Superposiciones) sobre otras tantas fotos de Bescós. Antonio se declaraba buen aficionado a los toros, a la literatura taurina y a las multiples afinidades que existen entre el arte del toreo y el arte a secas. "Saura veía en la tauromaquia no sólo un arte plástico, un recuento de diversas suertes, sino, sobre todo, una fórmula de fascinación, "formula de phatos", de concretar la emoción por uno de los más antiguos ritos sacrificiales: la corrida como imagen de Eros y Thanatos, de vida y de muerte, de amor y de guerra".


Así nos informa Babelia, y aunque ya estoy un poco cansado de este constante etílico aquelarre sobre las consabidas falacias y chorradas de lo lúdico, lo mítico, lo telúrico, lo vernáculo, lo carismático, lo ritual, lo ancestral, lo ceremonial, lo sacrificial y lo funeral... nunca voy a dejar pasar la ocasión de colgar a Saura en mi página, sumandole que lo del pathos me parece evidente. La capacidad patética (adj. Dícese de lo que es capaz de mover y agitar el ánimo infundiendole afectos vehementes, y con particularidad dolor, tristeza o melancolía) como algo inseparable de lo que ocurre en el ruedo... Lo malo es que con la devaluación del castellano, "patético" a pasado a significar algo que da pena, digno de conmiseración... en vez de mover emoción alguna mueve a la limosna de las emociones: el aplauso barato... y al final, para el aficionado, rodeado de toreros y toros que dan pena, ir a la plaza se acaba conviertiendo en un patético (a la moderna) espectáculo donde con suerte mendigar alguna reminiscencia de verdadera emoción... de las que mueven al phatos.


21 de febrero de 2008

PESTES

"La merma de los toros de lidia constituye, junto al casticismo y a la actitud esperpéntica de algún aficionado, la mayor peste que asola la tauromaquia". Victor Gómez Pin


Estaba leyendo a Gómez Pin cuando me crucé esta afirmación señalando las causas principales de los males de la fiesta. Por mi parte voy a añadir unas puntualizaciones a cada una de las tres que creo convenientes.


Con la primera de las pestes no hay fallo. Los cuernos cantan como los bubones en las axilas. Nos inunda de tal manera la pituitaria con su fetidez que al salir muchos toros por chiqueros nos dan ganas de irnos a una villa apartada a contar diez historias durante diez días... Como poco...


En la segunda me surgen unas dudas que giran entorno a la palabra castizo. Castizo es algo popular y puro, de buen origen y casta; y aunque supongo que aquí se le usa como antónimo de culto, creo que hubiera sido más correcto el término populachero, más aun que pintoresco, que así a primera vista tiene como sinónimos a voces tales como: kistch, vulgar y curiosamente el anglicismo mass media (que como todos ustedes saben se traduce al lenguaje taurino como Mundotoro)...


Por último los aficionados esperpénticos... Aficionados absurdos, grotescos, contrarios a la razón, sin sentido, chocantes, contradictorios, disparatados... La tercera peste, después de consultar el diccionario, creo que queda desnuda: los que van dando bandazos, los que no tienen claro que "es ésta del toreo de las pocas disciplinas en las que el respeto ultra académico de los cánones conduce al asombro y a la maravilla a quien observa sus efectos". Por eso los que no guardan estos dogmas de ser pasto de la burla, el engaño, y encima presumen de ser buenos aficionados, no son muy diferentes de las ratas que traían la negra plaga.



(Las ratas, los taurinos de toda indole: empresarios, ganaderos, toreros, periodistas, aficionados... dandose el atracón y esparciendo la peste... Al fondo, un gato. ¿La autoridad consentidora? ¿la afición agazapada?).

18 de febrero de 2008

POR AMOR AL ARTE




"Si no hay causa justificá, no cantes, ni escribas, ni pintes. Si no hay causa no hay na. Una flor se siembra pero con amor, seguro que, si es así la flor, no se pierde; si no tienes amor no siembres. No hay una planta que yo siembre que no agarre". Manuel de los Santos Pastor "Agujetas".


"... si el toreo no lo siente dentro, es tiempo perdido, no hay nada que hacer". Así me ha recordado LUPIMÓN que decía Antonio Ordoñez y así estas palabras del Agujetas han venido a mi mente...


Una frase tan castellana como "por amor al arte" creo que se esconde detrás de estas dos declaraciones. Hace tiempo me dijeron que esa expresión sólo existe en nuestro idioma y que nadie más relaciona hacer algo por amor al arte con hacerlo GRATÍS. Supongo que con los progresos que hemos alcanzado en las últimas decadas pronto esto pasará a ser una arrebañadura "romántica" como torear toros de verdad en la Plaza de Las Ventas.



15 de febrero de 2008

ANTES DE EMPEZAR


"El más inteligente de los españoles -cuyo nombre, por desventura, no he sabido nunca-, autor de un "Arte de tocar las castañuelas", empezaba el prólogo de su tratado con esta declaración absolutamente ejemplar y memorable: "No hace ninguna falta tocar las castañuelas, pero en caso de tocarlas, más vale tocarlas bien que tocarlas mal". (...) esto dijo aquel hombre, acertando a iluminar a la vez la ética y la estética con un mismo y único resplandor de luz (...)". Rafael Sánchez Ferlosio.

Con la resignación con la que nuestro ibérico caballero de la muerte y el diablo afronta su camino encima del jamelgo, así hago yo público éste ruego a todos los profesionales del ramo antes de empezar la temporada. ¡Qué Dios reparta suerte!

14 de febrero de 2008

CUERPO Y ALMA



"Quizá siempre te juegas el cuerpo y el alma, y a lo mejor la gente va a los toros a comprobar que el asunto es así"
ANTONIO ORDOÑEZ


13 de febrero de 2008

EL TAQUÍGRAFO










Trascripción de algunas de las declaraciones de 5 periodistas mexicanos, en los dos videos arriba disponibles, acerca de la actuación de José Tomás en la plaza de León (Guanajuato):

- "Vamos a ver al torero que es un mito, al torero importante, a la figura del toreo, al que es un místico, etc, etc... Pero de repente empieza a torear toros sin trapío y en lugar de seguirle los triunfos, las orejas, la admiración, le sigue el escándalo".

- "Hasta cuando regresó en España también las ganaderías que escogió eran las comoditas".

- "Mucha carne y poco pitón. Un torito con pitoncitos de lira. Un gordito con pitoncitos, efectivamente bien comido, nadie podrá decir que no, se comía hasta los hermanos".

- "Que si alguien se comio por ahí el higado de ese toro, porque ese tipo de musculatura no es natural, no le haya hecho daño en los tacos... Eh, pero realmente es un... es un llaverito. Es un simpatiquito animalito, además del exceso de peso, para él, mansurrón totálmente que te permite que hasta una monja con los vuelos pues de la falda pueda torearlo".

- "Sí, es realmente lo opuesto al trapío".

- "Sí, definitivamente es algo que no se puede concebir, por eso me da te digo tristeza les digo amigos aficionados que la gente que va por primera vez, la gente que va a la feria con el deseo de divertirse o de platicarle a los amigos que fulanito cortó tanto y el otro más y el otro quién sabe cuanto y no le importe que sea ante esto".

- "¡Qué pena compadre! El otrora, como dijo Joaquín Vidal, torero de "otra galaxia", pues ahora es como novillero de la misma galaxia que, que todos los demás".

- "Aquí en México ha hecho una campaña muy poco lucida. Con muy pocos triunfos, con escándalo sobre todo el de aquí de Guadalajara. Podemos ver esto que también se presta para el escándalo. Muy poca... Muy sobreadministrado y la verdad con muy poco que decir".

- "Hay muchos detractores de Ponce, bueno hay que ver que José Tomás está en la misma tónica o tal vez, tal vez peor por lo que ha lidiado. ¿No? Esto, pues, no hay palabras para la presentación de este astado".

- "¿Qué nos dices de este... burel?. Por que astado también tiene pocas astas.

- "Burel, bueno, un animalito de las mismas características sí no de, sí no de kilos, sí de edad ante, perdonenme señores, ehh... Hoy en la moda de aficionados practicos vestidos de luces".

- "Tú mira que tierno". (referido a la carita del ¿toro?)

- "Un animalito que además, sí se fijaron, se fue sin picar. Le señalaron el puyazo y quitó la vara de inmediato. Señalado nada más. Y que aun así tenemos estos resultados".

- "¿Y qué decía la gente ahí? ¿coreaba, aplaudia, se emocionaba?".

- "Todo lo coreaban. Todo. Absolutamente todo. Hasta eso. Le aplauden porque lo paró cogiendolo de la cola. Pues que pena...".

- "Lo vi dos tardes importantisimas en Sevilla. Y me dije: "todo lo demás me sabe a jicama sin sal". Y qué pena que él le esté quitando la sal a su jicama con la poca importancia que tiene lo que está lidiando ultimamente".

- "Ese... burelito que está toreando... lo puede matar, le puede hacer mucho daño... igual, ok... Pero si ya se la juega quedandose quieto y le pegan cornadas, pues caray, qué sea con dignidad".

- "¿No crees tú que ya cambió el vocablo ahora ayende de las fronteras, en la Iberia, que antes se decía de que venían a hacer la América y ahora vienen a hacer el fraude?"

- "Pues caramba que pena pero lo que estamos viendo, pués, que el público lo juzgue, ¿no?"

- "Está entendiendo al burelito...".

- "Vino a entrenar cobrando... entrenamiento de lujo".

- "Un torero terrenal más que vino a México a entrenar de luces".

- "Pero no se puede torear más cerca, porqué está lo más cerca que se puede. Lo que pasa es que lo que tiene enfrente, pues carece de la importancia, de la bravura, de la emoción y entonces todo lo que él está haciendo de quedarse muy quieto, pues, se diluye".

- "Pierde mérito precisamente por eso, se convierte en una parodia. Ehh... Juan Valencia descubrió después de muchos años lo que significaba la palabra "similares". Yo ya lo entendí. Y lo curioso es esto. Ésto es algo similar a lo que era una fiesta de toros con importancia. Con un público feriero, en ocasiones nuevo, y que luego hay todavía por ahi, no profesionales, profesionales no es recibir un título universitario, y profesional no es recibir una alternativa. Profesional es tener responsabilidad de lo que se hace. Aunque algunos profesionales por ahí graznen que la gente no entiende lo que está pasando. La gente sobrentiende lo que está pasando. La gente se está yendo de las plazas".

- "Lo único que yo les digo a las gentes de las poblaciones donde va a haber carnavales: que no los roben, vean lo que se va a lidiar, vean que no vayan a ser unos aparentemente anovillados, como lo que estamos viendo, ganaderías sin bravura, y que no les cobren caro por unos carteles... Entonces, sí les quieren dar una fiesta similar, pues paguen con billetes similares... Semibilletes".


(Alguien tenía que hacer el trabajo sucio, esta vez me ha tocado a mi. Estas palabras no se podían quedar volando por el aire de la red. Había que dejarlas escritas para permanecer. Porqué, además, el lenguaje utilizado por nuestros hermanos del otro lado del charco, con esa perfecta utilización de los diminutivos por ejemplo, no tiene desperdicio ninguno. Me quito el sombrero ante ustedes.


Para rematar la ocasión les dejo una de esas imagenes creadas por Tony el de El Chofre, una de mis debilidades... Esos trazos del paint, esas impactantes palabras de insuperable clareza castellana... ¡¡¡Tony a ARCO ya!!!)


11 de febrero de 2008

CONSTRUCCIÓN/DESTRUCCIÓN


Hay un rito que anda disperso por el mundo, pero se concentra sobre todo en una pequeña peninsula que en el mapa de Europa está situada en su parte más occidental y meridional. No importa mucho que lo sepan, ni que les cuente cuan interesante es, con sus remotos origenes, su profusión de significados y su capacidad para impactar estéticamente en los espectadores. Nada de eso importa mucho para el caso. Pero lo que sí saben, casi sin que se lo cuente, es que los hombres emprendedores quieren hacerse con él. Y eso es lo que nos importa. La cosa de la comercialización del rito arrastra años, desde el día luminoso en que, sentado en sillón de piel, por ejemplo, del Mercedes de su amigo el presidente del consorcio de eventos, abrigando en la mano el vaso de brebaje on the rocks con el gesto que le habían enseñado en los anuncios de la tele, al empresario X, al avistar una plaza cualquiera, hubo de ocurrírsele la idea: "Oiga, ¿y qué tal si con aqueste rito... Una plazita bien preparada... Una zona bien para unos pocos... Con standing... Otra para que los otros se sientan cerca de los pocos... Modernizado el rito pero con sus detalles antiguos... Con sus toreros guapos... ¡Ah! y toros bonitos, afeitados y todo..." Bueno, no hace falta explicarles la idea: la de siempre y por doquier. El caso es que el plan ha tenido sus dificultades, en parte por culpa de unos cuantos viejos sin orden ni principios que desde hace años han tenido la ocurrencia de irse a protestar a las plazas, armando un poco de escándalo por España y por fuera, para llamar la atención sobre el negocio, que acaso sin eso se habría consumado, como se suele, con discrección y de empresario a empresario, ejecutivo minesterial sonriendo en medio, hasta que un buen día se hubiera encontrado el rito y sus plazas, sin saber cómo, poblados por un simulacro de toros, torero y afición.
Pero el negocio, de todos modos, sigue por su curso: ya dejada la fiesta en manos de empresarios; ya en marcha los trámites de autorizaciones del Estado y demás instituciones, que previo estudio del gabinete técnico ycumplidos los requisitos exigibles según la normativa vigente, darán automáticamente visto bueno, y hasta el apoyo, si hace falta, a una empresa tan beneficiosa para los empresarios como para los entes autonómicos y centrales.
Sí, autoridades y empresarios se justifican, y es ahí donde más me gusta oírles. Uno repite a lo largo de su alegato que son conscientes de la riqueza cultural del rito y que van no sólo a respetar, sino a cuidar la cultura: porque estos señores ya no hablan de afición y encastes, a duras penas de ganaderías y toros, sino de cultura, y así como los falangistas no se paseaban por las tierras, sino por la aspera geografía de España, así ellos no andan tratando con animales y personas, sino directamente con la cultura. Otro dice que va a buscar sus clientes entre los amantes de la Cultura, y que el único producto que en ese rito va a ofrecérseles (si es que eso es un producto, reflexiona él) será cultura.
Pues bien, amigos: de esa pedantería sanguinaria de cultura que oís en boca de los empresarios y autoridades colaboradoras, no son ellos los inventores: lo toman, para sus justificaciones, de vosotros, de la oposición: no están ellos deseando si no que se les oponga la defensa de la cultura y su riqueza o, en otros casos, la defensa de la naturaleza y de la ecología para hacerse cargo golosamente de la Cultura, y de la Naturaleza, y de la Historia, y meterlas en sus parlas de charlatanes y en los números de sus cuentas, calculando el tanto por ciento para conservación de cultura y ecología que va a requerir la marcha del proyecto.
La lucha contra esa plaga de la comercialización que por todas partes amenaza nuestras vidas está mal planteada, amigos, y ojalá sirviera el caso de éste rito para reconocerlo y corregirlo.
Por eso os digo que el ataque contra esta muerte progresiva tiene que cambiar de frente; no expliquéis más los encantos y el pasado del rito: denunciad más bien la impotencia de sus compradores y empresarios para hacer con ella nada más que lo que está hecho; que no es que el ogro os vaya a raptar a la princesa, sino que, siendo un ogro mecánico, no va a hacer con ella más que aplastarla estúpidamente sin darle gozos ni hacerle hijos.
Y por si alguno de ellos llegara a leer esto, bien desearía decírselo también a ellos mismos, y si no fueran tan castas las normas tipográficas, lo escribiría con mayusculas de dos dedos, a ver si se enteraban: que no es por defender lo que destruís, compadres: que es por defendernos de lo que construís.

(Este texto es un despreciable "corta y pega" extraido de un artículo de Agustín García Calvo. Espero que su autor, si alguna vez se entera, o ustedes, sepan perdonarme el atrevimiento. No pude resistirme)

7 de febrero de 2008

LA MUERTE


"Supongamos por un momento que el catolicismo se ha apagado desde siglos atrás, que la tradición de su culto se ha perdido. Únicamente monumentos (ya ininteligibles pero que provocan aún admiración) de una creencia olvidada subsisten: las catedrales silenciosas y desafectadas. Supóngase asimismo que un día los científicos, con ayuda de documentos, consiguen reconstruir las ceremonias en otro tiempo celebradas; ceremonias para las cuales las catedrales habían sido erigidas, que constituían su cabal significación y su vida.



(...) Las esculturas y las vidrieras retoman vida, un misterioso perfume flota de nuevo en el templo, un drama sagrado se interpreta, la catedral vuelve a cantar. El Gobierno subvenciona, con buen criterio, esta resurección de ceremonias católicas de un interés histórico, social, plástico, musical, cuya sola belleza parece superar lo que artista alguno ha soñado.




Por desgracia... cuánto más elevado y más justo resonaría la obra cuando todo un pueblo respondía a la voz del sacerdote, se arrodillaba cuando sonaba la campanilla de consagración, no como estas representaciones retrospectivas con gélidos figurantes estilizados.




(...) Caravanas de esnobs acuden a la ciudad santa, ya sea Amiens, Chartres, Bourges, Rouen, París... y una vez por año experimentan la emoción que en otro tiempo buscaban en Bayreuth... Desgraciadamente, estas cosas se hallan tan lejos de nosotros como lo está el piadoso entusiasmo del pueblo griego en las representaciones de teatro, de las que nuestras reconstrucciones no pueden procurar idea".



(Texto de Marcel Proust, autor de À la recherche du temps perdu, publicado en el diario Le Figaro con el título de "La mort des cathédrales". Lo encontré en el libro "Entre lobos y autómatas" del filósofo y aficionado taurino Victor Gómez Pin. No creo que haya nada que añadir por mi parte. Más claro el agua).

1 de febrero de 2008

LA CAIDA


Yo también me he caido del caballo, mejor dicho, del mulo. Y eso me pasó por tener alguna esperanza. Tenía que haber paseado más por la calles junto al Desengaño, como me recomendó Su Santidad. Maldito realismo de la "testarudez de los hechos" que parece no querer dejarnos otra opción que nuestro sometimiento a su inevitabilidad. No tenía que haberlo previsto como un agorero. Pero me monte en mi Mulo y salí a dar una vuelta por el campo, maldita sea...

Perdonen lo confuso del texto, ahora intentaré explicarles de que va todo esto...

Como les decía, ibamos por los campos cansinamente, solo interrumpida la paz y el silencio por el constante zumbido de un radiocasete que a mi Mulo le encanta llevar encendido en sus alforjas. Entonces, cerca del moménto de cerrarse mis ojos para iniciar la placentera siesta, unas palabras llegaron aparentemente inofensivas a los oidos, introdujeronse por ellos suavemente pero causando en mi ánimo tanto estrépito cuando vine a darlas sentido que perdí todo equilibrio sobre la bestia y en medio de unos inutiles aspavientos fui a dar con mis huesos en el suelo. Levanté la cabeza y no miento si digo que nunca se me podrá olvidar mientras viva el sonido de las carcajadas del Mulo. Carcajadas dobles. Dos en una superpuestas, multiplicadas todas sus cualidades de volumen, color, tono, duración. Una por la caida y una por lo dicho. Y a mi en este caso casí me venía a doler más la carcajada segunda, acompañada iba ella, de un brillo en los ojos del estupido animal como diciendo: "ya te lo decía yo...". ¿Qué habrá dicho la radio? se preguntaran, pues bien, a lo mejor les parece exagerado, pero lo que provocó todo esto fue lo siguiente:

"A ningún torero le gusta torear ganaderías duras; quien afirme lo contrario, miente" Rafaelillo.

Sentado todavía en la tierra del camino pensaba yo que a lo mejor era erroneo todo lo que yo creia cierto. Que la "cruda" realidad se impone determinando "como son las cosas". Que ya no quedan hombres que utilicen su libre albedrío para enfrentarse a ese animal llamado TORO para demostrar su andreia ( "debe atribuirse la andreia al que no es presa de miedo ante la hipótesis de una muerte digna" Aristóteles vía Gómez Pin) y obtener el reconocimiento de una sociedad digna de ese nombre. En medio de estas ideas confusas me encontraba cuando apareció detrás del Mulo un hombre que se hizo llamar Javier, puso su mano sobre el morro de éste haciendole callar. Me sentí como en un cuadro de Caravaggio. Le miré a los ojos, él me devolvió la mirada. Una voz vino desde detrás de su cabeza diciendo:

"A mi modesto entender, la única justificación para la presencia de un torero en el ruedo, es la presencia de un toro al que haya que dominar, que exija valor y conocimientos y cuya muerte sea el resultado de un combate (uno de los sinónimos de lidia), se haya desarrollado éste por la vía del arte o de la lucha, pero siempre a través del dominio y de la demostración de supremacía del hombre frente a la fiera, que es el objetivo primario de la fiesta. Si no hay fiera, la supremacía es indemostrable y el combate pierde sentido. Esta premisa vale para todos, artistas o legionarios, y la división que pretende hacer el taurinismo entre corridas “duras” o “blandas” es falaz porque, si hay casta, todas las corridas son duras, aunque el toro sea noble y repetidor. La diferencia está en el riesgo y en la calidad del torero, artista o no, para enfrentarlo. Actualmente, la casta y la bravura son características que definen al toro “intoreable”. La historia nos demuestra que no es así". (Opsen)

"La situación ha llegado a tan paradójico extremo que muchos aficionados e informadores bienintencionados que reclaman, con razón, una mayor variedad de encastes en los carteles de las ferias, resulta que piden a los santacolomas o a los miuras , por poner dos ejemplos, la barbaridad supina de que se comporten como los juampedros. Los nuevos aficionados -se salvan algunas excepciones-, intoxicados por los profesionales del taurinismo y por una prensa ignorante cuando no venal, desconocen las diferencias de comportamiento entre los diferentes encastes; los más aplicados y estudiosos reconocen únicamente las diferencias fenotípicas, de manera que resulta imposible juzgar la labor de los toreros.
Queremos juampedros que exteriormente no lo parezcan. Así nos va". (Bastonito)

Los rayos del sol aparecieron tras su cabeza deslumbrandome, entrecerré los ojos, agité mi cabeza, ya no estaba, me puse en pie, miré a mi alrededor, nada. Entonces me dije: "¡Ah coño, ya me decía yo!". Abrazé a mi Mulo casi llorando y le susurré al oido. "No ves animal, Rafaelillo al enfrentarse a los toros como lo hace es un ejemplo de HOMBRE, pero por eso también creo que esta vez se ha equivocado y ha dejado entrever que no es del todo consciente de lo que representa su labor. Pero que vamos a decirle a Rafaelillo (tu y yo, mi querido Mulo), aunque me de un pequeño susto. Sólo se merece nuestro favor y agradecimiento por lo que hace en el ruedo...". Durante un buen rato más continué dandole la matraca andando a su lado, hasta que ya completamente desahogado nos paramos entre dos árboles y frente a una pradera. Allí lo monté de nuevo y empezamos a trotar. Acelerando cada vez más nos adentramos en la planicie al galope tendido. Entonces, en paz, me acordé del deseo de ser un indio de Kafka.

"Si pudiera ser un indio, ahora mismo, y sobre un caballo a todo galope, con el cuerpo inclinado y suspendido en el aire, estremeciendose sobre el suelo oscilante, hasta dejar las espuelas, pues no tenía espuelas, hasta tirar las riendas, pues no tenía riendas, y sólo viendo ante mi un paisaje como una pradera segada, ya sin el cuello y sin la cabeza del caballo".