






Hoy en el minarete hablaban de Céret. Allí, entre las montañas, nuestros hermanos han logrado imponer la sharia. Puedes ir con tranquilidad al culto porque sabes que no será desvirtuado o profanado.
La Meca siempre será La Meca, primer centro de nuestra religión, pero en estos tiempos corruptos los infieles reinan en el templo con sus ídolos. Sólo en la peregrinación a las montañas sentimos que estamos en una tierra donde se respeta los sagrados cánones, rodeados de creyentes observando por el estricto cumplimiento del rito en su totalidad.
Talibanes: educados en madrazas, integristas de la fiesta, en contra de su "modernización", y de un rigorismo torista extremo.
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