22 de abril de 2008

INTENSIDAD


Chaim Soutine y su obra se caracterizan por mostrar figuras en posiciones forzadas. Sacrificó una cuidada composición y un dibujo perfecto en favor de una intensidad febril, empleando pigmentos densos, con colores vivos y a menudo deliberadamente desagradables; paisajes atormentados con ráfagas de viento y árboles tumbados. Pintaba de un modo frenético, como poseído por un ataque de fiebre, precipitando los colores sobre la tela. La pincelada de Soutine no suele ser con una línea sino un brochazo ancho puesto de una forma muy sentida, con colores tumultuosos, gestuales. Es el “estilo de Céret”.

Por otro lado, Soutine recorría las carnicerías de París en busca de la gallina que tuviera la tonalidad y el aspecto adecuados a lo que él quería representar. En una ocasión adquirió y trasladó a su estudio un buey entero, muerto, dedicándose a pintarlo hasta que el hedor de la carne putrefacta alertó a los vecinos primero, y a las autoridades después.

La fiesta que defiendo es así, como la pintura de Soutine: intensa hasta lo violento, de pigmentos vivos, a veces desagradable... Puro arte. Esta fiesta es cada vez más difícil de encontrar, pero hay un sitio en las montañas donde todavía es posible contemplarla. Ese sitio se llama Céret.

Allí Soutine fue capaz de captar las energías telúricas de la zona en sus cuadros de paisajes, al igual que percibía toda la belleza y verdad escondidas en un desolladero. Años más tarde se manifestarían todas estas fuerzas, bellezas y verdades en las corridas de toros que se celebran cada verano.


15 de abril de 2008

CONSULTA



Tras casi una semana sin pasar por aquí, y como esto está previsto que duré un par de días más, he decidido plantear una consulta en un post rápido con el fin de, mientras, airear un poco la estancia. Esta es una consulta para ver como anda el estado del patio, de este patio, en cuanto a gustos artísticos. A los usuarios de él, bastante escasos creo, les pido que se pronuncien sin reparos sobre cuál prefieren de los dos pinturas arriba mostradas que ilustran a ese "toro de Sevilla desollao" que nos ha ofrecido tantas tardes de gloria durante esta feria.
Yo propuse "Domecq sur Duralex" de Antonio López (abajo) y Su Santidad se inclinó por "Le lapin de Parladé" de Chaim Soutine (arriba). Espero su colaboración y sus comentarios. Gracias y perdonen las prisas.

9 de abril de 2008

EL CARTEL, EL SEMOVIENTE Y LA MUJER

Ayer, sin ir mas lejos, salió "una cosa" que era "el semoviente Barceló" tan pimpante.
"!Oh, cielos, es él, exclamó una señora sevillana!.
¿ Es qué ?, bramó el del habano.
!!! El cartel !!!."

Hay gente que puede creer que esto es una invención de Su Santidad, pero Antonio López, que estaba allí debajo de la lluvia esperando para hacer en el desolladero un cuadro del susodicho animal, me ha confirmado la noticia. Él vio a la mujer en cuestión en los tendidos y oyó el grito, aunque no sabía a santo de que coño venía. Más tarde, cuando salía de la plaza, se la cruzó. Ella tenía un aspecto peculiar, él le preguntó que qué le pasaba, ella dijo que era abonada a La Maestranza, él pidió permiso para poder hacerla un retrato, ella lo invitó a su casa... Hoy me ha llegado la obra, se llama "Aficionada sevillana"... Menos mal que diluviaba...




8 de abril de 2008

EN EL DESOLLADERO




Señores y señoras, como ya habrán podido comprobar si siguen esta página habitualmente, a mí me interesa lo que pasa en el desolladero. La visión de lo que ocurre en esta parte de la plaza por pintores y fotógrafos ha llamado poderosamente mi atención desde siempre. ¿Será por la belleza interior que muestran? ¿Fascinación por las ruinas? ¿herencia por hijo de cirujano?
Bueno, dejemos las conjeturas y vayamos al grano. Este interés mío se vio sobrexcitado por el rumor que un amigo me hizo llegar. Antonio López, uno de los grandes pintores españoles, uno de mis favorítos, se iba a pasar por el desolladero de La Maestranza a realizar un dibujo y un lienzo. Estaba impaciente por ver el resultado, y la verdad es que, cuando lo he visto al llegarme hoy, me ha dejado sorprendido, y todavía más sabiendo que el pintor, difícil de clasificar, está enmarcado por algunos en la corriente hiperrealista. Pero bueno, parece ser que esto es lo que hay en Sevilla y punto...


7 de abril de 2008

REGALO


Tras la corrida de hoy (Finito, Parladé) he decido releer, mientras dure la Feria, "Lo cómico y la caricatura" de Baudelaire. Tenía el runrun desde hace unos días y he tardado en decidirme porque no ví a Javier Conde o al Capea, pero después de lo de esta tarde lo he tenido claro. Creo que a partir de ahora no puedo esperar sólo algo cómico, sino también grotesco, donde la risa que se me pueda escapar no sea exclusivamente la expresión de la idea de superioridad del hombre sobre el hombre, sino también la del hombre sobre la naturaleza. Toros grotescos acuchillados hasta desangrarse por toreros cómicos.
Luego más tarde, después del muermo, al ojear el libro tras sacarlo de su estantería, me he acordado de algunos de los artistas mencionados por Baudelaire: Daumier, Hogarth, Goya... Todos estos nombres de grandes maestros me han llevado a preguntarme quién en estos días podría describir lo cómico y grotesco de la ferias. El único que podría estar a la altura sería el señor Andrés Rábago, alias OPS, El Roto, Jonás, Ubú... pero no es válido porque está completamente en contra de los toros (colaborador de Manuel Vicent en su "Antitauromaquia"). Sin embargo, como excepción porque sabe que soy muy seguidor suyo y porque justo hoy cumplo años, me ha regalado esta viñeta Sol y Moscas. Un lujo. (Esto es la pura mentira aunque parezca verdad).

2 de abril de 2008

LALIBELA





Hay mucho ruido. Ruido que lo acapara todo. Ruido desde Sevilla y ruido desde Madrid. Ruido en la calle. ¿Ruido virtual desde la red? Eso ya pasó, de virtual nada, ruido real que hace rechinar los dientes.

Después de la Resurrección me encierro en casa, apago el ordenador y la tele, descuelgo el teléfono, bajo las persianas y subo la música, mi oído y mi vista off. Me tumbo en la cama, subo la calefacción y empiezo a sudar, mi tacto off. Enciendo incienso pakistaní de talego gramo, mi gusto y mi olfato off. Dios, qué paz. Me siento como Johnny en "Johnny cogió su fusil" pero porque me da la gana estar así, todo el tiempo y paz que yo quiera para intentar pensar...

Con lo de la semana santa decido abandonarme a la música sacra de John Coltrane. Pasan los días uno tras otro. De vez en cuando no aguanto el mono y enciendo alguna pantalla, algún chute, dosis mínimas, de alguna mierda previamente seleccionada. Siempre sin volumen. Así veo al Fundi. "Straight, no chaser", el disco de Thelonious Monk, suena tras la faena y no parará de hacerlo durante días. “Straight, no chaser” es una frase hecha que se usa para describir ese trago de una bebida potente que no se suaviza con otro posterior (chaser) de menor graduación. Eso me gustaría gritar en la plaza: "Nada de "chasers" después de esto". Gritos de beodo, pensarían. Casi salgo a la ventana pero me paro, demasiado pronto, el ruido sigue ahí fuera. El día siguiente me lo confirma con los caballitos. De "Locomotive" con Fundi paso con estos a "I didn't know about you (take 4)". Tras apagar el televisor mi estado de ánimo vuelve a decaer. No quiero salir de mi enclaustramiento. Que asco de espectáculo, en él veo todas las cosas nefastas en las que podría acabar el arte del toreo a pie. Duermo.

Los días siguientes los espero inquieto como el piano del tema que comparte título con el disco. Cuadris y Cebadas. Acabo con migrañas. Echo un ojo a la red. Peor que un concierto de Merzbow. Los dos días tomo drogas de farmacia hasta perder el conocimiento.

Hoy me levanto y el ruido ya sale hasta del ordenador apagado. Pongo a todo volumen "A love supreme" para luchar contra ello. Ya no sé sí lo estoy imaginando yo, sí lo provoco yo. ¿De dónde viene? Mucho de Madrid y Sevilla, esos dos templos son ahora fuentes de ruido constante. Son como el Vaticano, de lugar de oración han pasado a ser lugar de intrigas, cuchicheos en corro, puñalas traperas y olor a alcantarilla. Con sus élites, sus mercaderes, sus fanáticos, sus borregos, perdón, quería decir corderos, y sus asalariados. Y es que si las observas detenidamente son eso, dos grandes catedrales de esta religión, como Roma y Bizancio, separadas esta vez por Despeñaperros, y por consiguiente, dos centros de poder. No iré más allá y no intentaré profundizar en esta comparación, sobre todo cuando Las Ventas, con ese estilo neomudejar, a veces me recuerda más a La Meca, y ahora, con la vuelta del Mesías tras la hégira, más todavía.

Enciendo otra piedra de incienso, apago todo, vuelvo a la paz, la música de Coltrane es capaz de curar heridas. Cierro los ojos y me lleva a África. Lejos de todo esto. Un amor supremo fue concebido por Coltrane como un disco espiritual, representativo de una búsqueda personal de pureza. Es una suite y está dividida en cuatro partes: Acknowledgement (confesión), Resolution (resolución), Pursuance (búsqueda) y Psalm (salmo). Todo muy religioso. A lo mejor por eso, cuando empezó a sonar Steve Reid y su Lions of Juda, no pude dejar de pensar en Etiopía, en Lalibela. Y la paz que me invadió borró todos los ruidos y me hizo ver las cosas un poco más claras.

Lalibela es una ciudad monástica del norte de Etiopía, la segunda ciudad santa del país, después de Aksum; es un importante centro de peregrinación. Lalibela significa "las abejas reconocen su soberanía", y es que al nacer el rey que le dio nombre, su madre creyó ver una muestra de sumisión en la nube de abejas que lo rodearon. Hoy, el lugar es destino santo de peregrinaje para casi la mitad de los etíopes, practicantes del cristianismo copto. Lalibela, antiguamente llamada Roha, fue la capital de la dinastía Zagüe. Recibió su nombre actual del rey Gebra Maskal Lalibela (1172-1212), canonizado por la Iglesia etíope, que quiso construir en la ciudad una nueva Jerusalén en respuesta a la conquista de Tierra Santa por los musulmanes; muchos de sus edificios históricos tomaron su nombre de edificios en aquella ciudad. Las iglesias talladas en la roca son un conjunto de iglesias rupestres excavadas en la roca basáltica rojiza de las colinas de la ciudad. Cuatro de las iglesias son exentas; las demás están unidas a la roca madre.

Las iglesias de Lalibela se distribuyen en dos grupos principales, separados por el canal de Yordanos, que representa el río Jordán, pero comunicadas entre sí por túneles, pasadizos y trincheras. El lugar fue concebido para que su topografía correspondiera a una representación simbólica de Tierra Santa. Una cruz monolítica marca el punto de partida del recorrido efectuado por los peregrinos.

Al norte se encuentran las iglesias de Biet Medhani Alem (Casa del Salvador del Mundo), Biet Mariam (Casa de María), Biet Mascal (Casa de la Cruz), Biet Denagel (Casa de las Vírgenes Mártires) y Biet Golgotha Mikael; al sudeste, Biet Amanuel (Casa de Emmanuel), Biet Mercoreos, Biet Abba Libanos, Biet Gabriel Rafael (Casa de Gabriel y Rafael) y Biet Lehem. Separada de las demás, al oeste, se encuentra Biet Ghiorgis (Casa de San Jorge), la mejor conservada.













No digo que todo sea perfecto en Lalibela, pero allí se siente uno como en un viaje al pasado, con muchas de las ventajas que esto conlleva para la supervivencia de ciertos ritos (creo que empiezan a ver por donde van los tiros). Caminando por esos túneles, angostos, duros, sin pulir, bastos... Nada que ver con San Pedro y su culturismo de mármol... Entrando en sus humildes interiores, escuchando sus cánticos sinceros, su estrecha conexión con su creencia... Sinceramente, en una pequeña iglesia de Etiopia, al entrar la luz por una de sus escuetas ventanas en forma de cruz, me pareció en ese momento que ninguna vidriera gótica podría alcanzar esa belleza. Esas paredes talladas a la roca me parecieron más admirables que esas inmensas columnatas romanas. Me parecieron más sólidas. Hechas para durar para siempre.

Así veo yo algunas ferias de toros, como estas iglesias cavadas en piedra, unidas a la roca madre. Pequeñas, humildes, sinceras, integras, ortodoxas. Ya me pueden hablar a mí de José Tomás en Las Ventas y todos los mangoneos, trapicheos y politiqueos que hacen que el clima de paranoia que cunde en el mundo del toro llegue a extremos insospechados, ya me pueden hablar a mi los de la tele, la prensa y los blogs... Yo me quedo con el mano a mano en Ceret de Esplá y el Fundi con toros de Escolar Gil, me quedo con la feria de Vic Fezensac, con el intento de llevar los Fernando Pereira Palha a Cenicientos el próximo año, con pueblos como Alés y Beaucaire que apuestan por el toro, con las novilladas santacolomeñas de Parentis, con la vuelta al toro de Mont de Marsan, el intento de Azpeitia... Hablo de esas pequeñas plazas donde al final se intenta cumplir el significado del nombre de Lalibela; "las abejas reconocen su soberanía", es decir, la propia, la de las abejas (el aficionado), por lo tanto son soberanas (ejercen o poseen la autoridad suprema e independiente), o como mucho reconocen "su soberanía"... La del toro.





(Aviso para peregrinos: Con estas ferias no hay tv que valga, hay que coger la mochila y echarse al monte en la burra, como un Jünger taurino)

24 de marzo de 2008

EN LOS HUESOS


Así salió a saludar ayer la Tauromaquia tras los sextos toros de Madrid, Sevilla y Málaga. De ella casi solo quedan sus huesos y una fina capa de piel hecha jirones. Está en las últimas.

(Señora Condesa de Estraza, esta es la poética de los huesos que se me ocurre tras el Domingo de Resurrección (de todo menos de la fiesta). La cosa está canina)

20 de marzo de 2008

AUTOPSIA


Hoy me he cruzado con una autopsia. Una autopsia taurina. Una autopsia llevada a cabo por un aficionado sobre una faena. Los resultados de ésta, tras la disección, concluyen que la faena está infectada por el virus del destoreo que invade las plazas como una plaga. Plaga extendida por algunos toreros contagiados. A los pobres enfermos se les recomienda leer a Domingo Ortega como antidoto. El poder mágico de la palabra.

(Arriba les dejo el enlace y aprovecho para colgar, buscando la excusa más pedestre, algunas fotos de las esculturas de cera sobre estudios anatómicos que se exponen en el Museo de Historia Natural de Florencia... Y es que, como me dijo un sabio una vez: "Debajo de la belleza de la Venus de Botticelli está la belleza de la Venus desventrada de La Specola").


18 de marzo de 2008

COINCIDENCIA


Hace ¿semanas? ¿meses? escribía sobre Haneke y los toros. Hoy me encuentro estás 2 fotos en la sección de cultura del díario El País. Una frente a otra. 5 noticias en las 2 páginas. La entrevista a Haneke, una editorial del crítico músical Diego Manrique sobre los artistas exitosos que se meten a "comprometidos", 2 crónicas de corridas de toros en Valencia y Madrid respectivamente, y una columna sobre Bach, Messiaen y Cuenca. Me quedo con las 3 primeras y sus titulares. Haneke: "No se puede inventar nada peor que la realidad". Manrique: "Feria de figurantes", "Los artistas triunfadores son despistados e ignorantes de la realidad". Feria de Fallas: "Lo que mal empieza mal acaba". Se empiezan a mezclar las palabras en mi cabeza poco a poco. Creo poder sacar un hilo que muestre algún sentido oculto de todo esto. ¿Un mensaje al incosciente por parte de Prisa? ¿debo irme ya a dormir? "Un atisbo de primavera", hablan de Las Ventas ayer, escrito por Alberto Urrutia ¿Caligari? ¿Caminos de Cuenca? ¿está todo entrelazado? "Bach, instaurador del gran cánon de la emoción y el intelecto". "Los filmes de Haneke dificilmente dejan al espectador indiferente". "El video revela la degradación general de creatividad, resulta anonadante en su vacuidad". "El resto de la corrida pasó de puntillas por el caballo". "El ganado de Los Recitales era grandón y no muy rematado, pero embistió y no se cayó más de la cuenta".
Las frases son moscas a las que intento atar por el rabo para ver si así surge un destello soleado que me ilumine...
A lo mejor es porque soy un esceptico en todo por lo que me gustan tanto los toros. En ellos, en comparación con otros muchos campos del saber, a pesar de la enorme cantidad de dudas que luego me puedan generar, me siento seguro. Será por la educación que recibí ("Lee a Vidal, niño") pero creo firmemente en, como los llamaba el maestro, "Los Sagrados Cánones de la Tauromaquia", guardados, preservados y transmitidos con extremo celo por los aficionados cabales. Por eso, a riesgo de repetirme, concluyo diciendo que lo que entresaco de las noticias anteriores es que las ferias están llenas de toreros "triunfadores" (llamados así porque venden más entradas que los demás, no por otra cosa) que parecen estar para figurar e ignoran y no afrontan la realidad del toro (bravo, que va al caballo y que no se cae), que no dejaría a nadie indiferente, sino la de su simulacro, consiguiendo de esta forma faenas anonadantes por su vacuidad y que revelan la degradación general de la creatividad tanto dentro como fuera de las plazas.

17 de marzo de 2008

EJECUTIVOS


Actualmente están todos, cualesquiera trabajadores o ciudadanos, a punto de integrarse en la condición de ejecutivo. Tambien los toreros.
Se me dirá que exagero, que todavía están fuera de esto. Los toreros como productores de bienes, ¿cómo va la producción de cosas tan palpables como las verónicas o los naturales a reducirse a un modelo burocrático? Y, bueno, puede que exagere un poco, pero en el sentido que exagera el progreso mismo del sistema al aspirar al ideal de su perfección, y el caso es que ahí tienen realizado o realizándose el milagro por el que también el diestro se recicla y configura en la traza y función del ejecutivo; un milagro al fin bastante simple: en la medida que el dinero se hace cada vez más abstracto y sublime y se vuelve puro tiempo, en la misma las cosas todas se vuelven formas o representantes de tal dinero, y en la misma entonces el vuelo de un capote y una estocada hasta la bola son ya meros pretextos materiales para el ideal: pues en verdad lo único que se produce es producción, esto es, números de dinero ideal y abstracto; y cuando la empresa le paga al torero en bonos de consumo de los mismo que produce, a saber, tiempo vacío, o cuando la banca le anticipa el pago de la faena futura a la figura, de modo que en las plazas de toros lo que está creciendo y engordando no es otra cosa que títulos de crédito bancario, aparece ya bastante claro que la plaza y el albero son también modalidades de oficina, que los trabajos de los coletudos (no digamos los de los subalternos, picadores, mozos, monosabios... ) son meras variantes de trabajo de funcionario, destinadas a asegurar el futuro, esto es, el hacer lo que está hecho; y consiguientemente los toreros deberán avergonzarse ellos mismos de lo distinto de su condición, para honra, a diversas siglas y escalones de la única función de ejecutivo. (Más Agustín Garcia Calvo).

14 de marzo de 2008

TERMINANDO RELACIONES




Another Way to End a Relationship

If you can't pull it up
By roots,

Take it out
Of the sun, stop

Watering it



[Traducción de Héctor Contreras y Carmen Julia Holguín:]

Otra forma de terminar una relación

Si no puedes arrancarlo
de raíz,

quítalo
del sol, deja

de regarlo



.

(Así, como nos describe este poema de Demetria Martinez, siento yo que trata esta sociedad española de progreso a la fiesta de los toros; con la que mantuvo durante tanto tiempo una relación tan estrecha)

10 de marzo de 2008

INFIERNOS













Hacia 1972 Italo Calvino sostenía que ya vivimos en el infierno. Para Calvino había dos formas de no sufrirlo; una es fácil y consiste en aceptarlo e integrarse en él hasta dejar de verlo; la otra es difícil y consiste en averiguar, a base de esfuerzo y de atención, quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, "y hacer que dure, y dejarle espacio". Ustedes me dirán si Céret, junto a otra serie de localidades, no se está convirtiendo en uno de estos no-infiernos que nos dice el escritor italiano. Por eso le dedico todo este espacio con fotos de las caras de algunos de los santos que protagonizaran su feria del 12 al 14 de Julio convirtiendola en un cielo para los aficionados.


(Toros de Hernández Pla (1), Prieto de la Cal (2) y Escolar Gil (4), novillo de Bucaré (3) )

7 de marzo de 2008

DECORATIVOS


En los reportajes fotográficos de ciertas ferias sorprende ver, entre una mayoría de toreros pijoteros y bujarrones, una continua presencia de toros afeitados y babeantes, animales del espectáculo. No es necesario ser muy aficionado para sentir lo denigrante del papel. Completamente decorativo. "Señores ganaderos, no se dejen ustedes invitar a corridas decorativas", sería una buena consigna de aficionado; pero, ¡ay!, darse a conocer a todo el mundo, hacerse ver por todas partes, no dejarse olvidar ni un solo día, al precio de la propia dignidad, es la inhumana ley del éxito social, del triunfo público. ¡Conmigo tendrían que venir con semejante género de invitaciones, si fuese yo un ganadero y no la imagen viva de lo inutil! "¡ De toro decorativo, sería mi respuesta, se va a sacar a lidiar usted a su puta madre!".

5 de marzo de 2008

SOMOS PIEDRAS



Estaba sentado escuchando la tierra y observando a las abejas hacer miel en la calavera de un león cuando note que se me estaban durmiendo las penas. Me puse de pie y otee el horizonte. Detrás de las montañas de ripios de todo tipo que forman el vertedero se asomaba la ciudad. Más basura con sus marrones costra y sus grises grises. Respirando bajo sus humos como una pustula encima de la tierra. Me puse en camino, debía cruzarla aunque en verdad mis pasos no tuvieran fijado un recorrido después. En lo que me pareció poco tiempo ya me estaba adentrando en sus márgenes con sus marginales personas, animales y casas. El sol estaba poniendose en todo lo alto y brillaba sin nubes aunque soplaba viento frío cuando pasé por el centro. Delante del edificio del Banco de España, con su monumentalidad expresada en columnas, y rodeado por la sede de la caja local, construida con piedra local, y por otro banco de la zona con unas oficinas más modernas pero menos llamativas, en un pequeña plaza con unos pequeños jardines y una fuente en el medio, se situaba la carpa del Partido Popular. Pequeña, blanca, barata, ladrando esloganes desde su oscuro interior hacia esas construcciones que en comparación suya resaltaban por su potencia arquitectónica, no pudo dejar de parecerme la caseta del perro que vigila la finca de su amo. En otra placita, donde está situado el teatro local, uno se encuentra con la tienda barata de los socialistas. No me vino ningun conexión ante esta visión. Nada. Socialistas, cultura... Nada...

En esta nada abandoné la ciudad. No paraba de caminar. Quería salir de allí, salir de las carreteras, salir de los paisajes; entrar en el campo. Anduve lo que siguió del día y gran parte de la noche. Ya entre matas, jaras, retamas. A ciegas y compulsivamente. Una melodía salía de mis adentros y me empujaba entre batacazos, tropezones y arañazos más allá. Hasta una planicie. Allí, agotado, cuando todo parecia llano y negro, infinito, me arrodillé y me dejé vencer por el sueño.

Cuando abrí los ojos la tierra vomitaba fuego. Me encontré en posición fetal, abrazado a las rodillas. Por algunos agujeros en frente mio se alzaban lenguas abrasadoras. Geiseres enanos de llamas que subía y bajaban como si estallaran pompas debajo del campo. Estaban cerca y yo las veia desde el suelo, parecían enormes, expandiendose a su alrededor nubes negras bíblicas y polvo ceniciento que se venía a posar en mi piel, mi pelo, mis ojos, mi nariz, ¿mi alma?. El infierno en la tierra.

De repente vi hombres entre todo aquello, aunque no lo parecían. Vestían trajes plateados de plástico. Un plata sucio, como mezclado con hormigón. Se movían lentamente. Colocaban unas tuberías negras y amarillo fosforíto en determinados agujeros que iban cavando. Levantaban el dedo haciendo "ok" a algo lejano que ellos con sus gafas, pero yo no, conseguían ver. Entonces, como aspersores de fuego, regaban muerte. Nada a mi alrededor parecía humano. Más tarde me dijeron que era para eliminar la plaga de topillos. ¿Hay algo más humano que eso? Salí corriendo, escapando, de la humanidad...

Había saltado una valla y me había adentrado en una finca, era dehesa y los tonos verdes se presentaban. Todo lo veía plano todavía. Como si mis ojos fueran televisores. Debajo de una encina arriba de una colina me paré a comer algo. De un bolsillo de la desgastada americana saqué una bola de papel de periódico. En su interior un currusco de pan de pueblo y jamón Joselito que cumplieron su función, provocandome una placentera siesta a la sombra con el canto de los pajarillos... Puede sonar bucólico hasta el vómito, pero así fue.

Frotandolos para quitarme las legañas caí en la cuenta de que seguía siendo todo bidimensional, simulacro y apariencia para mis ojos. La sed, sin embargo, se volvía más realidad cada segundo que pasaba, lo que hizo que decidiera ponerme a buscar agua inmediatamente.

El paisaje se había vuelto torvo tras saltar un muro de ladrillos naranjas, iguales y aburridos. Los colores eran pardos, era una dehesa diferente, nueva para mí. Muchos cuervos se posaban en ramas desnudas de vida y sacaban los ojos a galgos colgados. La hierba tenía base negra y punta rojiza, y en bastantes partes desaparecía para dar paso a secarrales amarillentos y charcas pestilentes donde flotaban tencas muertas e infladas como vejigas. Soplaba el viento molestamente haciendo que me tapara los oidos. Era un lloro histérico. En su melodía diabólica se escondía un mugído primitivo y un chirrido mecánico. No se como pude pero fui directo a él buscandolo. Tras una cuesta arriba, doblando un recodo, se escondía uno de los primeros horrores que vine a contemplar en aquel averno. Unos cuantos gañanes le andaban realizando el afeitado a un pobre toro. Sus caras eran caricaturescas y malignas, rasgos grotescos y fealdad interior exteriorizada plenamente. La cabeza del toro asomaba mocho, de su boca caía una baba espesa y blanca, ojos vacios de entendimiento rodeados de moscas. Uno de los torturadores, con una radial, había limado completamente el cuerno y seguía con la carne. Gotas de sangre saltaban espantando moscas entre risas tan humanas que me provocarón el vomito por cercanía. A veces sentirse uno con todos, sentir ese vínculo tan próximo, puede ser nauseabundo. Otro, que estaba sentado ante una hoguera dandome la espalda, se puso en pie sujetando una cacerola bastante grande con un liquído espeso y blanquecino que hervía en su interior. Silicona. Cuando se situó junto al toro, empezó a verterlo en las heridas, el toro berreaba sin decir nada y los pequeños ojos del bestía eran terrorificos porque mostraban la indiferencia del oficinista que hace su trabajo, o incluso peor, hasta la auto satisfacción de la tarea bien hecha. Apreté los puños y di media vuelta.

Alejandome sólo hacía que cruzarme horrores, como unas enormes hogueras de cuernos situadas en el centro de un valle a ambos lados de un camino que lo cruzaba de norte a sur. El olor era indescriptible y tuve que taparme la cara con la americana rodeando mi cabeza. ¿Era el humo o mis ojos ya no podían parar de llorar? Más adelante, cinco minutos después andando a tientas, tropecé con un aborto de una vaca, la cría estaba envuelta por la placenta que se mantenía a una temperatura tibia. Al levantar el rostro, justo otra vaca estaba pariendo, rompió aguas derramando un liquido asqueroso y el cadaver neo nato se desparramó por los suelos. Era un cadaver mínimo. Pero, ¿era todavía cadaver? dentro de la placenta algo se movía. Era más pegajosa de lo normal, la corté con la navaja. En su interior había gatos, me miraban y decían "miau, miau"... ¿Pero que es esta locura? ¿Vacas pariendo gatitos?

Unos focos me iluminaron, eran los de un primer jeep seguido de otros tres, venían a bastante velocidad, derrapando por el barro. Aparcaron a escasos metros mios y de los fetos. Se bajarón señoritos engominados entre carcajadas como si yo fuera invisible para ellos. Con sus botellas y sus cigarros, sus colonias y sus ropas. Al fondo, debajo de unos árboles, había unas mesas rodeadas de sirvientes. Sentados a la mesa eran todavía más despreciables. Los camareros cogieron un feto y lo pusieron encima de una bandeja. Los señoritos se abalanzaron para devorarlo crudo. Fue tanta la repulsión que me provocarón con sus sonrisas ensangrentadas, su gula, su avaricia, sus comentarios estupidos, que mis pies empezaron a retroceder, y a retroceder, y a retroceder... Entonces me di con la piedra...

Había caido de espaldas clavandome un pequeño montón de piedras en las costillas. Resoplé quedandome tendido un rato. Le di una patada desde el suelo a la causante de mi derribo y me reincorporé. Vi que ella podía ser el comienzo de una construcción que brotaba de la tierra casi natural, aunque sinceramente no creo que pudiera tener un lugar de origen o un lugar de fin. Las piedras iban apilandose más y más, desde la gravilla por el suelo hasta un muro bien formado de más de un metro de altura. Mis pies decidieron seguir el muro como si fuera un camino, andando por encima, tan larga era su extensión que se perdía a lo lejos sobre lomas, para desaparecer hasta la arena en un brazo o erguirse hasta ser más alto que yo en otro opuesto. Iba como jugando de niño, ya no podía pisar el suelo, sólo piedras, por lo que mi camino era guiado por donde estos muros fueran más fuertes y consistentes.

Llevaba horas brincando por esos muros que se alejaban leguas incontables, ascendiendo, bajando, rodeando, bifurcándose, quebrándose, con la lenta paciencia, pero también la siempre renovada incertidumbre de una serranía cuando sentí que esa construcción había logrado entenderse por la naturaleza, entregandose a ella... Y fue mi alegría tal de encontrar esto que empecé a correr otra vez.

Agotado, con la boca sabiendome a hierro, llegué aun cercado donde estaba un toro. Este destacaba solo e imponente en el medio. Sus cuernos eran guadañas y su andar era majestuoso entre los muros. Me senté a observarlo en su plenitud. Mis ojos se abrían y abrían para no perder detalle. Fascinado. Mis manos, emocionadas, apretaban las piedras que formaban el muro que protegía al animal. Los muros de piedra en seco como en el que estaba sentado son resultado de una técnica de construcción tradicional que utiliza únicamente piedras sin ningún tipo de mortero o de aglutinante para su fijado. Es cierto que a veces utiliza tierra o pequeñas piedras para nivelar las grandes piedras pero siempre como pequeñas calas. Las piedras así ensambladas se sostienen por su propio peso. Tampoco vale la utilización de troncos, cañas u otros vegetales para sujetar las piedras. En resumen, es una técnica que aprovecha las piedras existentes en el lugar, a veces con su misma forma, a veces desbastándolas, e incluso a veces tallándolas ligeramente, para construir paisajes, para habilitar edificios, para humanizar territorios. En consecuencia, esos mismos territorios “salvajes”, empleando cosas “naturales”, se convierten en “construidos”, en “humanizados”, gracias al esfuerzo de muchas personas, a lo largo de siglos...

"Este muro es como la afición, la afición es como este muro, somos piedras..." Era la letanía que escapaba de mis labios. Me sentía parte de ese conjunto de piedras sin aglutinar, sin cohexionar, unas más grandes y otras más pequeñas, que se sostienen por su propio peso, sin apoyos de nadie ajeno, sin alivios, humanizando lo salvaje con naturaleza a través de siglos, protegiendo a ese toro como un regalo... Aguantando embites de una modernidad de ladrillo fabricado en serie, todos iguales, del mismo color, tamaño y numero de agujeros, más feos y ahogados por el cemento cohexionador...

El toro se acercó, sentí su respiración, no me moví, mi vista se aclaró y volvieron las tres dimensiones. Era el momento de volver a casa. Me puse en pie y me despedí desde el muro. Al darme la vuelta y empezar a caminar sobre las piedras volvió la letanía...

"Este muro es como la afición, la afición es como este muro, somos piedras..."