


















Baraquero, Nº133
Pacense, Nº29
Mechero, Nº90
Mecenas, Nº85
Platafina, Nº89
Minador, Nº110
Medialuna, Nº119



Juan Antonio Hernández, Tony el del Chofre
(Ya sabes, las fotos mándamelas, que yo las seguiré publicando)

Raúl Sánchez, un torero a carta cabal
Corrida cinqueña, de gran trapío y difícil, en Las Ventas.
Plaza de Las Ventas: Cinco toros de García Romero, impresionantes de trapío, cinqueños
"El torero que, como Raúl Sánchez el domingo, se faja con dos torazos de pavor, les aguanta gañafones, les exprime hasta el último pase y, si hay voltereta, vuelve a la cara de la fiera con el mismo o mayor arrojo que antes de la cogida, tan sereno como si nada hubiese ocurrido, ése es torero de verdad, a carta cabal, no hacen falta más comprobaciones para darle el puesto que merece entre los que están en vanguardia.
La prueba en contrario que se suele aducir es que un jabato de tal envergadura, cuando le ponen delante de esos bombones con los que tan bien y con tanto primor andan las figuras, no sabe qué hacer, se le derriten las manos. Y por tal motivo le tildan de tosco: «Ahí está ese pobre hombre; le han dado la oportunidad, pero se descubre que no vale un duro. » Y ése es precisamente el error, porque la prueba hay que hacerla a la inversa; la medida debe darla el toro y no el borrego. En efecto, Raúl Sánchez seguramente sería uno de tantos, muy vulgar, si les hiciera remilgos a esos animalejos que tanto prodigan en las ferias, pero más seguro es que la inmensa mayoría de las figuras que copan los carteles de lujo (por no decir todas) habrían hecho el mayor de los ridículos con toros como los de ayer. Por los chiqueros de Las Ventas salieron seis ejemplares de un cuajo tremendo, seis pavos de una vez, cinqueños y muy díficiles en su mayoría. Después de aparecer en la arena con una violencia que nos tenía a todos en un puro sobresalto -y no digamos a los lidiadores, a quienes obligaban a tomar el olivo a las prímeras de cambio-, se iban apagando según se les pegaba en varas -y fuerte, pues salieron a una media de cuatro puyazos-, para acabar reservones. Y esa pasividad del toro, aplomado, a la defensiva, encogía el ánimo aún más que las furiosas acometidas de salida, porque, con el sentido que desarrollaban todos, las reacciones eran imprevisibles; en cualquier momento podía producirse la arrancada descompuesta, el derrote, la cogida.
Raúl Sánchez se peleó con sus dos enemigos, les dio la distancia adecuada, aguantó tarascadas con un asombroso valor consciente, incluso una voltereta de abrigo; mandó en los muletazos, y de esta forma consiguió,cuajar dos faenas importantes, en las cuales lo esencial, aparte todas las circunstancias de peligro, fue que dominó plenamente a los toros y los mató con brevedad, vocándose sobre el morrillo".
(Estoy releyendo por enésima vez a Don Joaquín Vidal y nada de lo suyo tiene desperdicio. Está a la orden del día. Por eso creo que Javier y yo no paramos de colgar textos suyos. Verdades como puños exigiendo la prueba del algodón... Los toreros ante toros con casta que demuestran su bravura en el tercio de varas.
Ayer dicen que Perera estuvo torero en Logroño. Torero según Francis Wolff y los gacetilleros áulicos que tienen tomada la fiesta con su palabrería barata. De los toros del Ventorrillo (encaste Domecq, para variar) no sabemos cuantas puyas tomaron (ni parece que importe), pero sí sabemos la borreguez que llevaban dentro ("lamentable sucesión de inválidos excepto el sobrero (...) que resultó incierto"). Con todo esto pretendo relativizar-rebajar un tanto el mérito de los pases que dio y del arrimón que se pegó ante este sobrero astifíno; que alguno tuvo. Porqué cuando empiezo a leer sobre el torero como Sol mismo, controlador de fuerzas, ritmos y gravedades, sobre el arrojo, el control del universo con una muleta, el derroche de la propia vida por aguantar unas miradas y unos parones... y demás zarandajas pseudopoéticas de periodista "sobrecogedor", me viene a la cabeza, además de la decadencia total de la profesión de cronista taurino, Don Joaquín Vidal y la prueba de la inversa: Perera, te quiero ver ante todo tipo de ganaderías (como, por ejemplo, las que dice Don Agustín Hervás: Fuenteymbro. Cebada. Victorino y Adolfos sin adulterar en provincias. Palha. Resina. Miuras. Guardiolas. Cuvillos de los de Madrid, y por supuesto sin descartar lo mejor del encaste Domecq... (Las mías habrían sido más duras))
(Pd: Añado con un poco de retraso, para completar, un link a un post de Agustín Hervás)



Primitivismo: "Tan sólo doce minutos ha durado este año el alanceamiento del Toro de la Vega en Tordesillas (Valladolid). Más de 30.000 personas han acompañado al toro Valentón en su trayecto desde la Plaza Mayor del Pueblo hasta el Palenque, la pradera donde tiene lugar lo que en el pueblo es considerado un torneo anclado en una antigua tradición medieval". El País.
Vanguardia: "La pieza más importante de la subasta, El becerro de oro, es un ternero charolés de 18 meses encerrado en una urna de formol colocada sobre un pedestal de mármol de Carrara. Las pezuñas, los cuernos y la aureola del ternero son de oro macizo y la urna está chapada en el mismo metal. Su precio estimado es de entre 8 y 12 millones de libras (entre 10 y 15 millones de euros)". El País.
(¡Qué horror de España! ¿Por qué seguimos siendo tan salvajes? Otro año más nos salpica la brutalidad, la crueldad más extrema, la sangre doliente y sin sentido. Este país sufre una grave patología con respecto a los toros; es como una tara cerril, un tumor cerebral del primitivismo más arcaico. La verdad, y la modernidad, y el humanismo, están en contra de este horror que pervive en nombre de una dudosa cultura...
Enfrentarse al toro también se hacía en Inglaterra, pero acabaron con aquellas tradiciones hace mucho tiempo. Y sin embargo, lo que no ocurre en ningún país bananero pasa en España... Por eso tenemos que tomar nota de la obra de Hirst, procedente del paraíso cultural europeo, que de dudoso no tiene nada. El arte moderno es paradigma del avance del espíritu humano. Y en consecuencia, sus producciones, adquiridas por los estados y los pudientes, y conservadas en los museos con tanto aprecio, no sólo son mirabilia sino aún más exempla de nuestra civilización. La obra de arte es el testimonio más puro y la más preciosa secreción de un sujeto que ha conquistado su autonomía. Nada podrá sernos más querido que esas producciones del género humano...
¿Y que nos enseña "El becerro de oro"? Que el progreso ha cambiado su trato al toro. Sigue siendo objeto de adoración (sólo hay que ver las dos fotos), pero ahora de otro modo. De las lanzas, la sangre y la tierra, al formol, el oro y el mármol. Con un toro embalsamado ganas 13 millones de euros y la admiración general, con un toro lanceado te ganas el desprecio de los miembros de la nueva Ecclesía de los hombres modernos...)
(* Yo nunca he estado en Tordesillas durante el toro de la Vega y por lo tanto no puedo ni atacarlo ni defenderlo. No soy de festejos populares (más bien todo lo contrario), pero vengo de ese triángulo que forman Salamanca, Ciudad Rodrigo y Coria, y esta de los toros en la calle ha sido una de las pasiones de mi padre (que nunca ha sido ningún salvaje... y que no sé qué opina del de la Vega). Por eso, este escrito, no trata sobre si lo de Tordesillas habría que prohibirlo o no. Este escrito trata sobre como se relaciona, hoy en día, el toro con el hombre... y de como se rasgan las vestiduras algunos)
(** El texto está compuesto de frases provenientes de los artículos sobre el Toro de la Vega aparecidos en los últimos días en el diario El País, y de algunas reflexiones de Jean Clair sobre el arte moderno de su libro "La responsabilidad del artista")
